
Desde algún lugar en el país del hule: Ascensión
El repulsivo contenido de las publicaciones del Partido Comunista Revolucionario (PCR)
Es bien sabido por todos que las facciones más reaccionarias, varias de ellas fascistas, de la sociedad, enarbolan una campaña anticomunista y -muy particularmente- anti-Cuba. El Gobierno de Estados Unidos, a la cabeza de estas facciones, orquestador de esta campaña, es ejecutor de una guerra en el estricto sentido del término. Por todos los medios (militares, económicos, institucionales e ideológicos, así como por el sin fin de sub-ramificaciones que pudiésemos idear), los gringos atacan a Cuba un día sí y el otro también.
Fidel Castro, lo dijo muy claro en la proclamación del carácter socialista de la Revolución, el 16 de abril de 1961 (1):
“…lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es que estemos aquí, lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es la dignidad, la entereza, el valor, la firmeza ideológica, el espíritu de sacrificio y el espíritu revolucionario del pueblo de Cuba. Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos!»
Esto, y muchas cosas más que ha hecho y sigue haciendo la Revolución Cubana desde aquella proclama, son la causa de las más irracionales acciones y declaraciones por parte de los fascistas de Estados Unidos y sus subordinados en el mundo. Esa irracionalidad se exacerba al estrellarse todos los días con la realidad: la potencia imperialista más grande y sanguinaria nunca antes vista, en más de sesenta años, no ha podido dominar una cercana isla con proporciones económicas, militares y poblacionales varias veces menores a la suya.
De los gringos y de sus subordinados, es habitual escuchar juicios y mentiras que realizan para justificar la escalada militar de la guerra imperialista en contra de Cuba. Pero, dentro de la denominada “izquierda” -como refleja la ambigua significación atribuida a la palabra- existen distintas posiciones en torno a Cuba; una de ellas, vale la pena analizarla con detenimiento, pues encubre una postura que resulta bastante útil al imperialismo.
En este abanico de posturas desde la “izquierda”, existen aquellas que están en contra de una intervención militar estadounidense en Cuba, mas de dicho que de hecho, más que por convicción por obligación, porque de no hacerlo quedaría de manifiesto que pertenecen a la “¿derecha?”; no obstante, reproducen parte del discurso que se refiere al Gobierno de Cuba como “régimen”, porque defienden aquellos falsos y baratos esquemas de libertad que el capitalismo occidental propala, y que califican como “dictadura” que, en Cuba exista un solo Partido, no existan lo que ellos denominan libertades civiles y de prensa, o incluso que una persona pueda ocupar el máximo cargo de gobierno y militar en el Gobierno por varios años.
Por otra parte, existen un conjunto de individuos y organizaciones democráticas que, bajo el principio de solidaridad con la lucha de otros pueblos en el mundo, realizan notables acciones en favor de la isla, como la colecta de víveres y fondos, la denuncia de la guerra imperialista y la reivindicación de los próceres, principios y logros de la Revolución Cubana. Este -más o menos heterogéneo- conjunto, generalmente integrado por estudiantes, maestros y profesionistas, incluye a personas y colectivos que, con un entendimiento honesto y más profundo de los motores de esta problemática, se hermanan con un pueblo que se encuentra a miles de kilómetros y que la mayoría de las veces no conocen personalmente.
Finalmente existe otro conjunto de posiciones comunistas o marxistas (que estrictamente, por sí solos puede ser también términos ambiguos). Varios de ellos, dentro de las tareas organizativas que realizan, se encuentra el trabajo de solidaridad que los vincula con el segundo conjunto recién arriba descrito; otros, incluso por el tipo de organización en que se encuentran, ejercen la solidaridad de forma subrepticia, reivindicando a la Revolución Cubana a través de la práctica de la lucha directa, varios seguramente fuera del ámbito civil.
Pero, como históricamente ha sucedido en los momentos decisivos de las luchas de los pueblos, existen los autodenominados “comunistas” o “marxistas” que, de manera muy similar al primer conjunto, están casi casi obligados a denunciar el actuar imperialista contra Cuba, pero que al colocarse desde una ficticia atalaya ideológica, pregonan “críticas” de lo que a su juicio son y han sido las fallas y defectos de la Revolución Cubana. Incluso, algunos que carecen ya de contacto con la realidad, desconocen su carácter de Revolución y, por tanto, de revolucionarios a sus históricos protagonistas.
Es decir, estos individuos manifiestan posturas que por la forma y posición en cómo las emiten, se colocan inevitablemente del lado de aquellos que están en contra de la Revolución, bajo una falsa justificación de la “crítica”. Esto se articula coincidentemente con los propósitos de la narrativa fascista.
Me refiero a los trotskistas, aun cuando varios de ellos de manera vergonzante no se reivindiquen como tal, guardan posiciones que históricamente los han caracterizado -ya sea por razones de concepción o de encargo- por buscar generar división, en este caso entre quienes apoyan a la Revolución Cubana.
A pesar del desprecio que esto causa, vale la pena retomar un ejemplo, en donde bajo el parapeto de “análisis”, realiza afirmaciones que buscan provocar la división entre quienes respaldan a la Revolución Cubana; un artículo publicado en el portal oficial del Partido Comunista Revolucionario (PCR), intitulado “Sometida a intolerable presión imperialista – Cuba avanza a la restauración capitalista” (2), uno de estos individuos, asegura ante las recientes transformaciones que el Gobierno cubano aprobó, con un arrojo casi simpático:
“No hay ninguna otra manera de analizar las decisiones tomadas. No se trata de algunas reformas, ni de una apertura parcial al mercado. estamos hablando ni más ni menos que de la restauración completa de una economía capitalista de mercado en Cuba. Un salto cualitativo, no solo cuantitativo. Y eso va a tener consecuencias muy graves e históricas”
Como se puede observar en su postura, no deja pie a la discusión; lo bueno es que él ya nos dijo cómo se debe pensar, por si alguien quería o no podía hacerlo por su cuenta. Y aunque la ciencia es predictiva, sus afirmaciones son de tipo oraculares; hecho que únicamente muestra que el trotskismo ha disminuido considerablemente el nivel político y teórico de sus cuadros.
Rayando en lo ridículo, en tres o cuatro líneas realiza aserciones que supondrían la conclusión de exhaustivos y rigurosos estudios de una de las discusiones más importantes de la economía en el último siglo, que ni las mentes más brillantes del marxismo lograron culminar por su temprano desarrollo: la forma y contenido del socialismo.
“…se explicó que las propuestas surgían “del estudio de las experiencias de otros países socialistas”, es decir, China y Vietnam.
Para estar claros, en China y Vietnam, la dirigencia de sus partidos comunistas restauró el capitalismo.”
A la distancia, y seguramente con varios años más de experiencia, pretende corregir la plana de la dirigencia del Partido Comunista y el Gobierno de Cuba, sobre la forma en como asumir sus decisiones y comunicarlas:
“Se puede argumentar que algunas de estas concesiones al mercado eran inevitables ante la presión insoportable del imperialismo en los últimos meses que ha llevado a una asfixia casi total de la economía cubana. Pero entonces lo que hay que decir es que estas medidas son un retroceso grave y muy peligroso, no alabarlas como un paso adelante, ni presentarlas como el fortalecimiento del socialismo.”
Pero además de teórico, es condescendiente y sugiere cuál es la salida correcta a los problemas harto complejos del socialismo cubano:
“En los últimos años, otros han planteado la necesidad del control obrero para combatir a la burocracia. Totalmente acertado.”
“El retraso en la construcción del factor subjetivo, el partido revolucionario, es también un factor de primer orden que contribuye al aislamiento de la revolución cubana y empuja hacia la restauración capitalista.”
Más allá de todo sarcasmo, aunque el autor por ocasiones disimula su naturaleza al “manifestar” reconocimiento a la Revolución, rápidamente es clara su posición y propósito.
Primero la de tener deferencia hacia una “oposición” -interna, por supuesto- a las medidas recién aprobadas, identificando a la unidad como una “dificultad”:
“Pero la oposición a la restauración capitalista se enfrenta a muchas dificultades.
…
La segunda [de esas dificultades] es el reflejo, comprensible, de la unidad y el cierre de filas ante la agresión imperialista.”
Finalmente, de una forma bufa e irresponsable, en una franca actitud de policía político, culpa a Cuba como “parte muy importante” de lo sucedido en Venezuela:
“Una parte muy importante de la responsabilidad de ese fracaso recae también en la política de la dirigencia cubana que en lugar de impulsar la revolución venezolana a aprender de sus propias lecciones, aconsejó en todo momento moderación, “no provocar al enemigo”, “entender las diferencias”, “no copiar modelos”.”
En resumidas palabras, esta hez sostiene que las medidas económico-sociales recién aprobadas en Cuba, constituyen la restauración del capitalismo, tal como ya lo hicieron China y Vietnam. Y con esa premisa, afirma que la vía que debe de seguir la “oposición”, es la autogestión obrera y la construcción del factor subjetivo, a través de un “partido revolucionario”; para ello deberá de enfrentar a la burocracia, es decir al Gobierno y al Partido Comunista, y quebrantar la unidad de la población frente a la intervención extranjera.
Aunque pudiese parecer muy mediocre el autor, barato su escrito o limitado el alcance de las publicaciones del PCR, es importante poner de manifiesto quienes son, junto a (o como parte de) los mismos imperialistas, los verdaderos enemigos de la Revolución Cubana y de la clase obrera en general. Los trotskistas, sin reparo alguno, propalan propaganda para que aquellos individuos que muestra interés por las luchas revolucionarias, se inician en el estudio del marxismo o peor aún se encuentren al interior de Cuba, se alineen a las posiciones “más puras y críticas”, restando posibles y potenciales fuerzas humanas a las causas que, desde una perspectiva honesta, humanista, democrática, antiimperialista o marxista-leninista, deberíamos enarbolar y defender, como es la de la Revolución Cubana.
La guerra imperialista directa, solo podría compararse con las acciones de carácter terrorista que los Estados capitalistas realizan en contra de insurgentes y revolucionarios; y aunque al interior de los países capitalistas, la violencia del Estado es sistemática y generalizada, esta no es comparable con lo que viven pueblos como el de Cuba y Palestina. Por ello, el mentecato autor y el resto de trotskistas hablan desde la comodidad, sin ningún rigor, con un entendimiento de la realidad bastante limitado y, con un repugnante discurso divisionista y contrarrevolucionario. Ese ha sido el papel de las corrientes trotskistas a lo largo de la historia.
La verdad es que, como pocos, Fidel Castro es uno de los más destacados próceres que denunció al trotskismo en sus justos términos, y eso nunca se lo van a perdonar. A continuación, un fragmento del puntual desenmascaramiento del comandante, en el (recomendado) discurso de Clausura de la Primera Conferencia Tricontinental, el 15 de enero de 1966 (3):
“…el trotskismo representó una posición errónea, pero una posición dentro del campo de las ideas políticas, el trotskismo pasó a convertirse en los años sucesivos en un vulgar instrumento del imperialismo y de la reacción.”
Y es que, si escuchar las tropelías emitidas por los imperialistas y sus subordinados, en estos tiempos, ya es un acto por demás infame, los gañidos de los trotskistas causan un profundo asco, más que las nauseas causadas por el fascista más ridículo y de poca monta, porque estos embusteros navegan con la bandera de paladines de la clase obrera, atribuyéndose motes que -más allá de que sean demasiado para ellos- no les es si quiera posible entender.
Más allá de todo esto, vale la pena resaltar el carácter heroico que tiene el pueblo cubano, dirigido por el Gobierno y el Partido, siendo único pueblo liberado del dominio imperialista en América, y constituido en poder revolucionario; que es sometido a una guerra económica aislacionista e ininterrumpida desde hace más de seis décadas; que a pesar de todas las adversidades, ha demostrado con creces su solidaridad e internacionalismo con distintos pueblos del mundo, sea mandando armas y hombres a luchar junto a esos pueblos por su liberación, sea mandando médicos y medicinas a los lugares más recónditos e inhóspitos del mundo. Se debe de ser verdaderamente muy ruin para no reconocer eso y en suma buscar sembrar la intriga y el sectarismo en un momento mucho más crítico que el vivido en el denominado Periodo Especial.
Y es que, así como Ho Chi Minh reconocía en la figura, teoría y práctica de Lenin, la posibilidad de que se hubiesen desarrollado Asia los movimientos que decantaron en la constitución de los países socialistas, y que la muestra más fehaciente de ello es que, actualmente en dicho hemisferio del orbe se encuentren la mayoría de Estados socialistas. En América debemos de reconocer el papel de Fidel Castro y de la Revolución Cubana, como precursores y referentes de todas las luchas en contra del capitalismo en nuestro continente, por ser la geometría de habitación del imperialismo y de su vigorizado hermano el fascismo, propulsado por Estados Unidos.
Para aquellos que deseen profundizar en el estudio de las medidas impulsadas por el Estado cubano valdría la pena analizarlas en un contexto más amplio y, a la vez particular, de la que el propio texto da (4), y que sinceramente es difícil a la distancia, no solo porque analizar a un país requiere de un amplio conocimiento de la historia y del acontecer actual de cada formación, sino porque existen muchas limitaciones comunicacionales, resultado también del bloqueo económico.
En lo individual, no coincido con aquellas posiciones que argumentan que el Gobierno cubano “ya se había tardado” en aprobar este tipo de medidas, estas son asumidas -nada más y nada menos que- en un contexto de guerra, La apertura a nuevas formas de propiedad y apropiación privada, no cede terreno en áreas de carácter estratégico como la salud y la educación, y seguramente estarán acompañadas de un amplio y difícil trabajo político por parte del Partido Comunista. El proceso y resultado formarán parte de la práctica del socialismo, contribuyendo a las discusiones para su construcción y perfeccionamiento; la realidad no acepta esquemas, aunque a estos se les quiera denominar como ciencia.
Ninguno debemos perder de vista, que estas transformaciones son realizadas por el propio Partido y Gobierno cubanos, evidentemente también motivadas por la agudización de la agresión estadounidense y -no menos importante- por el aislamiento e inacción de prácticamente todos los países del mundo; pero desde su soberanía. Cada pueblo construye su historia, y en Cuba lo siguen haciendo los propios cubanos, los errores y aciertos son parte de las consecuencias de que continúan firmes en defender su derecho de decidir su destino. Esto es algo que, lamentablemente, no hemos querido o podido hacer la mayoría de los pueblos del mundo.
El ejercer o buscar ejercer la solidaridad con la lucha de los pueblos, aunque no nos limita a pensar más allá en las posibles causas y consecuencias de éstas, tampoco nos otorga una prerrogativa moral o intelectual para realizar cualquier tipo de juicios de tipo purista, mucho menos desde la comodidad de una computadora o un celular. Esto es algo muy común en los sectores más intelectualizados de la sociedad, de hacerlo es fácil emparentarse con las posiciones de los eternos traidores de la clase obrera, peones del imperialismo, los trotskistas. Diríamos coloquialmente en México: con ellos, ni a la esquina
¡Viva el heroico pueblo cubano, sus próceres y su Revolución!
Referencias:
- cuba.cu/gobierno/discursos/1961/esp/f160461e.html
- https://marxismo.mx/sometida-a-intolerable-presion-imperialista-cuba-avanza-a-la-restauracion-capitalista/
- cuba.cu/gobierno/discursos/1966/esp/f150166e.html
- http://media.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2026/06/Transformaciones_Economicas_y_Sociales.pdf





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