
Escrito por Miguel Angel Sánchez Mozo
Hay diversidad de cosas en nuestra vida cotidiana que son prácticamente mensurables. Independientemente de que tan fácil o difícil sea medir algo, el empeño persigue resultados prácticos, aunque no siempre conscientes. Y realmente tampoco es una operación que se reduzca a la vida cotidiana; ya sea que se trate de la estatura de las personas, la envergadura de un ave, el tamaño de los jitomates, la talla de nuestra cintura, la distancia entre la tierra y el sol, o la amplitud de una sonrisa, el tamaño importa.
Esa es la primera afirmación del científico checo canadiense, Vaclav Smil, en su explicación del mundo, vía el tamaño de las cosas. El autor de Energía y civilización. Una historia (2018) se formó en las ciencias naturales y la geografía, y tiene una importante obra de carácter divulgativo. En El tamaño de las cosas (2023) emprendemos un viaje fascinante por múltiples hipótesis de científicos famosos, y no famosos, nos presenta numerosos resultados aplicados a humanos y no humanos, y nos brinda ecuaciones básicas para llevar a cabo cálculos propios.
La importancia de este tipo de trabajos descansa en el acercamiento entre una ciencia que ha alcanzado altas cotas de hiperespecialización y una base inmensa, y quizá proporcional, de lectores ávidos de saber. Por otro lado, considero que el presente libro es para personas con una curiosidad por encima del promedio. Y ¿eso también se puede medir? ¿Qué pasa si se pretendiera medir la imaginación de un novelista, el humor de un comediante, o el cariño de una madre por su hijo? Se puede argumentar acertadamente que se trata de ámbitos de naturaleza diferente, y que no se trata precisamente de “cosas”. Aunque eso no le reste relevancia a la materia.
La ciencia no tiene por qué aparecer tan fría, y por ello agradezco este libro a Smil. Su acercamiento revela influencias extracientíficas, y se nutre de la imaginación de otros. Por ejemplo, hablando de la imaginación del mordaz sacerdote Jonathan Swift, el encuentro de Lemuel Gulliver con los liliputienses y con los brobdingnagianos le permite a Smil explayarse en el tema de la escalada, orgánica y mecánica. Sucede lo mismo cuando pasa a hablar de la proporción, la distribución o las asimetrías en los tamaños.
También le agradezco por sentar el tono en sus cuestionamientos. Es evidente que la humanidad progresa como nunca, y su producto más evidente, la revolución tecnológica actual, no parece conocer límites. Y eso se dice muchas veces de forma positiva. Pero, como escribe el autor, “el crecimiento realmente excesivo supone un verdadero peligro para el bienestar y la supervivencia.” Y yo estoy de acuerdo con eso. No digo que la humanidad deba petrificarse, pero quizá convenga replantearse algunas cosas a largo plazo.
Smil es un atento observador de la sociedad del siglo XXI, y agudo pensador sobre el futuro que la humanidad proyecta. Por ejemplo, uno de los ámbitos en los que el tamaño importa más visiblemente es en los proceso de urbanización. La concentración poblacional es tan asimétrica como la de la riqueza. Según reportes internacionales, en 2020 el 1,1 por ciento de los adultos controlaba casi el 45 por ciento de la riqueza global, mientras que el otro 55 por ciento solo poseía el 1,3 por ciento de la riqueza del mundo. Es decir, en los ámbitos más eminentemente humanos, “lo que domina son los extremos más que los abundantes promedios.”
Por último, pero no por ello menos importante, se agradece la advertencia en no obsesionarse inapropiadamente por la universalidad de una ecuación matemática. Esta advertencia parece rebrotar a lo largo del libro, como cuando nos guía por la historia de la proporción áurea, del hallazgo de la correlación 2D:4D, o la búsqueda de un índice de tasa metabólica universal. Smil se refiere a esa obsesión tan cercana al pensamiento mágico, que pretende develar secretos de un orden universal, en este caso, matemáticamente calculables. Para una ilustración de este tipo de obsesiones, recomendaría igualmente una película de 1998 dirigida por Darren Aronofsky, Pi. Y, en fin, feliz viaje hacia la obsesión por los tamaños.
Smil, Vaclav, El tamaño de las cosas. Una explicación del mundo, México, Penguin Random House Grupo Editorial, 2024.





Deja un comentario