Foto tomada de: Reuters

Escrito por: Luisa Amanda

Tengo la buena costumbre de revisar noticias antes de entrar a dar clases. En ocasiones veo, más bien oigo la mañanera. Y en la semana que pasó salió un pato. Sí, un pato. El pato “Merlin” que al parecer es todo un éxito de mercadotecnia en redes sociales.

El mencionado es la mascota de una familia de esas a las que el INEGI llama de clase media. Bueno eso no es muy claro, pero se refiere a los que “viven de su trabajo”. Aunque todos los que trabajamos vivimos de lo que trabajamos. A excepción de los dueños, burgueses, industriales, etc., que viven de lo que se quedan de ganancia al no pagar la llamada plusvalía.

Bueno el caso es que los dueños del pato tienen un puesto ambulante. La familia de “Merlín” está formada por la mamá, dos hijos y él. En la conferencia “mañanera” la mamá explicó que ellos trabajan mucho, que son producto de la cultura del esfuerzo. Que su hijo mayor estuvo en un hospital psiquiátrico, que tenía poco de haber salido, pero que ellos juntos “le echaban muchas ganas para salir adelante”.

Que su hijo menor va a la escuela y saliendo ayuda en el puesto. Que entre los tres trabajan mucho para tener para comer, tener un lugar donde vivir, tener con que vestir, poder ir a la escuela. Eso poder ir a la escuela, que, aunque tenga beca “Rita Cetina” pues está en básica (el hijo menor) tiene que ayudar en el puesto para que alcance el ingreso, pero eso es producto de la cultura de esfuerzo.

Total, que vistieron al pato, su mascota, con una camiseta de la selección mexicana, que además es una camiseta pirata y se convierte en la sensación de los “Fans fest”, desde luego pues no compraron boletos para entrar al estadio, ni siquiera en la última fila.

Ellos llevaron su “punto de venta” acompañado del pato “Merlín”. Y bueno “El pato Merlín” ya es marca registrada: generará ganancias para sus dueños y será una parte más en la cultura del esfuerzo. Aunque sigan trabajando desde muy temprano hasta obscurecer. Y aunque trabaje toda la familia incluyendo a un menor de edad y a un enfermo mental ¡Pero no hay de otra a darle qué sino no alcanza!

El pato “Merlín” fue un éxito. Se presentó, le tomaron fotos, posó con la presidenta con “A”. Y se despidió para ser registrado como marca. Salió de la mañanera y siguió siendo noticia. Esa misma tarde llegaron madres buscadoras vestidas de pato “Merlín”. Bueno, fue sátira.

Al parecer no sucedió la supuesta visita con botargas del pato “Merlín”, pero en el imaginario mexicano aconteció y sirvió para generar una exigencia: ¡La presidenta con “A” debe recibir a los colectivos de buscadoras! Ella contesta: “sí las recibo, pero no hago propaganda de ello”. Sólo que en la política palaciega lo que no se difunde no existe. Reuniones en lo obscurito son inexistentes. Así que ni vistiéndose de pato “Merlín” existe la demanda de encontrar a los desaparecidos.

También hay diferentes tipos de desaparecidos. Aquellos que secuestró, desapareció y borró el gobierno mexicano. Y que en ese camino torturó. Hay otros desaparecidos que son producto de la denominada “Guerra contra el Narcotráfico” desatada por Calderón y de la cual hay hasta hoy cientos de miles de desaparecidos con las familias de las que procedían, o los muertos por secuestro que aún hacen las organizaciones del crimen llamado organizado, o las muertes y desapariciones por violencia hacia la mujer y feminicidio. Hay muchos desaparecidos ¿a cuáles “buscadoras” recibirá la presidenta con A’ Esa sería una buena respuesta.

Las buscadoras no han sido recibidas y el pato “Merlín” sí. Bueno mis alumnos me explicaron lo del pato “Merlín”, yo les expliqué lo de las buscadoras y de los desaparecidos. ¡Ojalá! Lo piensen y mucho. La maestra concluye la clase deja la tarea y les dice nos vemos la próxima sesión.  Y a ustedes nos vemos en la próxima crónica desde el pintarrón.

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