
Escrito Por Palestino
Todo parece indicar que los gringos agredirán militarmente a Venezuela. Esto no resulta una exageración porque el despliegue “inusual” de buques de guerra cerca de las costas del país caribeño, representan una base real que cambia la presencia de los gringos en la zona.
Al igual que con Palestina, o en la “guerra del Golfo” con los gringos al frente de la agresión militar, o en tantos otros casos que se conocen en la Tierra de las agresiones imperialistas teniendo a los gringos al frente o en la retaguardia, pueblos completos han visto destruidas sus condiciones de vivir, su infraestructura, su legado y conocimiento aquilatado, o de plano ha sido borrada su presencia humana en la Tierra.
Pero eso no es todo. Si con el gobierno morenista de AMLO el timorato pronunciamiento en los casos que debió ser enérgico, al menos le hizo más al cuento de ser un descaro alineamiento a los gringos, con La señora presidenta es una comicidad su gobierno como la obra de teatro, pues el servilismo hacia Trump que puede expresarse en tarifas de importación a mercancías chinas, llevar militares a la frontera norte o sur de México o no querer condenar el genocidio impulsado por los gringos y ejecutado por los fascistas del sionismo contra los palestinos, deviene sin poder lograrlo un enredo en sus pretensiones, buscando esconderlas, por querer quedar bien con el gobierno gringo.
Desde luego, AMLO defendió contener a China con el pretexto de proteger la producción y el comercio en América del Norte. Hasta salió más defensor del llamado tratado de libre comercio entre los Gringos, Canadá y México cuando se estuvo negociando en el primer gobierno de Trump, pues cuidó no tomar acciones explícitas contra China sino fortalecer “nuestros lazos históricos” con los países del Norte de América. Le hizo más al cuento, pues.
No se espere que la situación cambie en el país y con el bajo nivel político que abunda por doquier luego de decenios de idiotismo priísta, hoy reciclado en el nuevo PRI llamado MORENA, “la aceptación” del gobierno de La señora presidenta no ha decaído. En parte porque el maiceo hecho a la gente si bien se basó en la necesidad de elevar el nivel de vida de la población, ha servido de clientelismo para continuar desde los gobiernos morenistas en distintas entidades y municipios, la reproducción emblemática de gobiernos al estilo de los priístas.
Además de continuar metiendo a los militares hasta la cocina de cualquier casa so pretexto de “la seguridad” y “combatir la delincuencia”, lo que busca intimidar y controlar mediante contrainsurgencia (sólo que con “más tecnología”) dirigida a cualquier disidencia real que apunte contra el capitalismo, al mismo tiempo que edificar “la candidatura” de “batman” para seguir alineados al entreguismo hipócrita que está marcando el gobierno de La señora presidenta. Al rato el “candidato de la 4T” además de hijo putativo de García Luna, será un émulo autóctono de Nayib Bukele, de alma empequeñecida por su ideología reaccionaria, que “hará gobierno” a punta de garrote (o cárcel, el resultado es igual).
No nos digamos engañados, las mismas estructuras de funcionamiento a nivel federal, estatal y municipal que se mantienen en los gobiernos, son una de las “herencias políticas” del Estado construido teniendo al sistema de partido de Estado (el PRI) durante décadas en acción. Los cuadros que nutren el morenismo por formación, convicción, conveniencia, por reproducción ideológica enajenada o porque tan sólo es lo que han mamado desde siempre, repiten una y otra vez las mismas prácticas de la política priísta. Desde La señora presidenta para abajo.
Incluso el reciclamiento hecho por el panismo (para hacerse prianismo) que regurgitó prácticas, personas y costumbres del priísmo al que se supone “sustituyó en el gobierno”, decantó en un hermanamiento ideológico para hacerse una derecha actuando en bloque, que de vez en cuando no se pone de acuerdo del todo. No esperemos, por tanto, que un “amor a la patria” de verdad salga de los corazoncitos atolondrados de La señora presidenta y sus secuaces en el gobierno. Tampoco saldrá de las reproducciones rancheriles del priísmo de viejo cuño remozado del morenismo que se atrinchera en palacios de gobierno estatales y municipales.
No hay opción política en México que tenga vergüenza, dignidad, y que de verdad sea solidaria con las luchas de los pueblos contra el imperialismo, como en el caso de los palestinos, cubanos, venezolanos y tantos más. No es porque al haber llegado a un cargo de representación como lo puede ser una presidencia municipal o incluso la de una Nación, a alguien se le haya “olvidado” que antes de esto era solidario con las luchas de otras partes del mundo. Nunca se tuvo la convicción y el “cuando era estudiante” sirve de mero pretexto para quererse dar baños de convicciones que no hubieron de fondo.
Por lo que no puede decirse que les haya ocurrido a los del gobierno de La señora presidenta lo que a muchos “militantes universitarios”, que mientras “fueron jóvenes” mostraron alguna inquietud por participar en las “luchas sociales” o “ser solidarios” con los pueblos que luchan contra el imperialismo. Si lo que más abunda en el gobierno de La señora presidenta es la hipocresía de decir una cosa y hacer otra, la farsantería de reivindicar con la mano izquierda una consigna y apretar con la derecha a sus verdaderos hermanos de negocios, es porque en sus entrañas palpita la misma política priísta que mamaron y mantienen viva en lo que hacen y cómo se comportan.
Que agredan al pueblo venezolano para ellos es lo mismo que exterminen al pueblo palestino. Son los gringos de manera directa o a través de, pero el hecho pone en el centro el mismo destino de la humanidad porque de lo que resulte se afianzará o no el imperialismo. No es que dependa de un único hecho el destino de la humanidad como para que el desenlace de lo que suceda en Venezuela, Palestina o Cuba (por poner ejemplos) determine la persistencia o el fin del imperialismo.
Pero en el fondo hay hechos ineludibles, que determinan de manera inmediata o por mediación de diversos mecanismos, lo que sucede en cada caso concreto, sea a los que nos referimos o algún otro de “lo que sucede en el mundo”, pues en la base del “acontecer humano de hoy”, a fin de cuentas, son los negocios de los capitalistas que buscan mantener la acumulación “a todo lo que pueda dar” el motor de lo que debe, puede o sucede.
Al no tener presente siempre lo anterior, con los pleitos entre los grandes monopolios por repartirse la Tierra y sus recursos (incluyendo a las personas, las que pueden explotar y las que sobran para el capitalismo que de algo pueden servir, como parias a que los han orillado para nutrir grupos de sicarios y de choque, ejércitos y otros usos que al lumpen proletario se le puede asignar como “opción de vida”), hasta los más inteligentes y sabios expertos analistas que conocen de esto y más cosas, hablan de la configuración de bloques, del fin de la hegemonía de la principal potencia imperialista y así.
(Un paréntesis de 3 párrafos:
Tendría algún sentido considerar estos últimos aspectos si nos refiriésemos a las políticas que los Estados nacionales establecen para garantizar la decisión sobre el uso y destino de recursos habidos en su territorio. O si lo que buscásemos es identificar las medidas que cada burguesía nacional -según así le llaman- quiere establecer para proteger su mercado interno -base de la “soberanía nacional” que luego defienden-. O tal vez si quisiéramos saber el sentido que tienen las medidas adoptadas por alguna potencia imperialista -más si sobresale en lo militar en ciertas zonas del planeta- para provocar a gobiernos de ciertos países, tildándolos de narco Estados y conceptos por el estilo.
Cualquiera que lea lo que aquí se dice podrá inferir sin mucho esfuerzo que esos ámbitos de los hechos en el mundo por parte del capitalismo no entran de lleno en lo que se expone. El ámbito al que se circunscriben no va al fondo de “los acontecimientos en el mundo”, al menos no si se miran desde la óptica en que nos situamos. No se trata de una mayor o menor relevancia del “enfoque” que usamos o de los elementos considerados, sino de lo que se busca expresar para darle orden y sentido a lo que acontece.
Desentrañar el orden propio, interno, de los llamados fenómenos humanos tiene el gran inconveniente -entre muchos otros de mayor o menor peso- que sólo se cuenta con la capacidad de abstracción como único medio para efectuar algún análisis. No hay en el mundo fáctico -dirían lo mamones- manera todavía conocida de repetir los hechos como si de un experimento de laboratorio se tratase. De ahí que, al menos, se deba tratar de llegar “al fondo de última instancia” empleando la capacidad para abstraer aquellas partes que “de momento” y “para el propósito deseado” no son relevantes.
Acabado el paréntesis, continuamos:)
Los monopolios que tienen puesta la mira en repartirse el mundo y sus recursos según la fuerza que tengan para ello (sirviéndose de gobiernos e instituciones, usando legislaciones a modo u omitiendo su aplicación según convenga, allegándose de conocimientos y tecnologías, empleando infraestructura pública y privada, etcétera) se organizan de acuerdo con las alianzas que tejen entre sí. Su competencia por ser el primero en acceder a algún recurso o poseer un territorio específico llega a tomar la forma de guerras mediante las cuales, hoy como siempre, pueden quitar de en medio a todo aquel que les estorbe (poblaciones enteras, destruyendo países o lo que les genere mayor provecho).
Y como tantos mitos que crea el capitalismo para imponer y legitimar su dinámica de funcionamiento por todos lados, un elemento que ha cobrado mayor importancia es el capital ficticio y su papel bajo la apariencia del llamado sistema financiero internacional.
Los bancos dentro de este entramado de instituciones, acuerdos y mecanismos para facilitar el movimiento de capital y (lo que la teoría convencional llama) recursos, tienen un enorme peso para decidir incluso los destinos de gobiernos en el corto plazo (a través de la deuda pública), o de pueblos completos si fuera el caso (convirtiendo deudas privadas en públicas impagables para generaciones enteras de un pueblo).
Aunque las fuentes de información difieren (porque los monopolios como los capitalistas que son sus dueños, siempre esconden los datos para “proteger sus negocios”), es revelador de cómo los mitos pueden alcanzar (diría un finado) dimensiones colosales. Primero, pese a que el capital no tiene patria ni matria, saber dónde se ubica su “casa matriz” o “corporativo principal” indica desde dónde se coloca para operar en la competencia por controlar mercados, materias primas, etcétera.
También bajo qué gobierno y qué tipo de legalidad amparará su actuar, puesto que en el caso del capital ficticio el tipo de moneda empleada, los instrumentos financieros aplicados, y otras formas en que se reproduce son relevantes.
Considerando el patrimonio de los monopolios bancarios (aportaciones de los accionistas o dueños, las reservas y ganancias no distribuidas) se puede observar la gran diferencia entre éste y los activos que tienen a disposición para operar (bienes y derechos que poseen para generar ingresos o con potencial para ello).
El banco más grande del mundo tiene su sede principal en China. Respalda sólo 2% de los activos que posee (2021) con su patrimonio, o sea, sus activos son 50 veces el tamaño del patrimonio. El resto de los activos carecen de respaldo (al menos por parte del banco). Y maneja el 8% de sus activos “en moneda local”. Esta clase de datos prevalecen entre los 50 monopolios bancarios más grandes habidos en el mundo, y van de menos de 1% de respaldo a sus activos, a un máximo no mayor del 4%.
Hay casos de estos monopolios bancarios en que los activos son más de 3,500 veces su patrimonio, mientras que en otros todos los activos se operan en “moneda extranjera”. La “moneda local” tiene un máximo de uso para activos de 39%.
Si tomamos los 50 bancos más grandes en el mundo (según sus activos), tendríamos que en China tienen su sede 9 monopolios bancarios, en Gringolandia 6, en Japón, Reino Unido y Francia 5 en cada país, 4 en Australia y Canadá respectivamente. Los 12 restantes se distribuyen entre España (3), Alemania (2), Países Bajos (2), Italia (2), Suiza (2) y Finlandia (1).
De un total un poco mayor a los 73 billones de Euros (2021) que representan los activos de los 50 monopolios bancarios más grandes del mundo, los que tienen por sede China acaparan cerca de 1/3 del total (29%), entre 1/6 y 1/7 (15%) los que están asentados en Gringolandia, y con alrededor de 1/10 los monopolios bancarios que tienen casa matriz en Japón, Francia y Reino Unido. Estos 30 grandes bancos concentran alrededor del 76% del total de los activos de los 50 monopolios bancarios más grandes habidos en la Tierra (por los activos que poseen).
Por su capitalización de mercado (o capitalización bursátil, que es el valor de total de las acciones en circulación multiplicado por su precio en el mercado) el mayor banco tiene sede en Gringolandia. En este país se ubican 11 de los 50 mayores bancos por capitalización en el mundo, concentrando 1/3 (32%) del total del monto capitalizado (5.5 miles de billones de dólares americanos, USD) por esos 50 monopolios bancarios.
En China se ubican 9 monopolios bancarios que concentran ¼ (24%) del total del monto capitalizado. Canadá (4), Reino Unido (3), Australia (4) y Japón (4), concentran respectivamente 7%, 6%, 6% y 5% del total del monto capitalizado por los 50 principales monopolios bancarios del mundo. Por tanto, en 35 de los 50 más grandes monopolios bancarios habidos en la Tierra, se concentra alrededor de 4.4 miles de billones de dólares USD. Que una mayor capitalización de mercado exista significa que “la percepción del mercado sobre el valor de un banco” es más alta, lo que está indisolublemente unido a la cotización en la bolsa de valores de que se trate.
Sin duda, la situación indicada tiene una dimensión más exorbitante si de los llamados derivados financieros se trata, porque los fondos de inversión que los manejan concentran montos de capital superior varias veces a lo que producen no pocos países enteros.
El carácter ficticio de este tipo de capital salta a la vista en los datos expresados. Los grandes monopolios bancarios al concentrar enormes cantidades de capital que sirve para el financiamiento, inversión, deuda y el crédito capitalista, tiene en sus manos además del poder para incidir y decidir sobre asuntos que atañen a gobiernos y países enteros, la capacidad para acelerar el ciclo de reproducción del capitalismo.
Con la enorme cantidad de capital que fueron concentrando los grandes monopolios bancarios en el mundo y el desarrollo de las tecnologías de información que despuntó en la última década del siglo 20, se especializaron las figuras financieras que podía adoptar ese capital (moneda, instrumentos accionarios, tipos de inversión, periodos de rotación, uso de grandes cantidades de información, etc), circunstancia que decantó en lo que hoy se conoce como fondos de inversión (“gestores” o empresas dedicadas en exclusiva a invertir en activos financieros capital y dinero puesto a su disposición).
Si el papel del crédito unido a la circulación de mercancías facilitaba el ciclo de rotación de los capitales, unido a la circulación de capital empleando formas cada vez más complicadas y “líquidas”, se multiplicó el alcance y usos para la reproducción capitalista. Las formas del capital ficticio (al ser representaciones del capital) devinieron incluso usos sofisticados del dinero y el propio capital unido a la especulación y las expectativas de rendimientos, lo que a su vez ha ido alejando estas formas de la realidad tangible e inmediata en la que se lleva a cabo la explotación de los trabajadores para obtener plusvalía.
Esta disociación en (cuando menos) 2 realidades distintas ha creado la idea de que no existe relación entre el capital ficticio y la realidad inmediata de la explotación de trabajadores. Situación que puede hacernos ver fenómenos unidos de manera intrínseca como si fueran autónomos entre sí. La cadena de inversiones y movimientos de dinero y capital a que se dedican los capitalistas que acceden al capital ficticio, al tener por base la especulación para la obtención de rendimientos futuros, pierde relación inmediata con la extracción de plusvalía, como si tales rendimientos surgieran de la simple inversión y movimientos del dinero y el capital.
Por lo mismo, situaciones como las protestas de obreros de trasnacionales automotrices (digamos) en México, o cualquier otra parte del mundo, aunque se trate de la inconformidad por sus condiciones de trabajo o niveles salariales (que impactan en la vida de las familias de los obreros), suelen considerarse tan irreales o sin vínculos para (digamos) la inversión de BlackRock (mayor fondo de inversión en el mundo) en empresas como Cemex, América Móvil, FEMSA, Grupo Alfa y así, en México.
Esta disociación (que es mental, para no decir ideológica) aunque tiene sustento material en la autonomía relativa de los tipos y movimientos del capital que se trate, ha sido alimentada por el imperialismo para esconder todo lo más posible el origen de lo que hace fungir al dinero, acciones, títulos de propiedad, fábricas, herramientas, carreteras, etc, como capital, al servir de medios para el robo del trabajo creado por los obreros, sea en la forma materializada de mercancía (valor), sea en la forma materializada de dinero.
Como dice un historiador gringo (El corazón de México): “La historia del capitalismo en el corazón de México y en otras partes se centra en el largo proceso de desplazamiento de la producción y el consumo que cambian de formas autónomas y no monetizadas, centradas en comunidades y hogares, a formas comerciales y monetizadas vinculadas con mercados en expansión.”
Para el desarrollo del capitalismo en el caso del capital ficticio a fines del siglo 20, además de la masa de capital concentrado en los bancos, la facilidad de las tecnologías de la información para hacer más “líquidas” las formas del capital ficticio, la “monetización de las relaciones y las economías no capitalistas” cobró un impulso con la desaparición de los países socialistas en Europa del Este.
Considerando esto es por lo que el imperialismo empujó “borrar de la memoria” el conocimiento real del capitalismo e impulsar “la complejidad” del fenómeno económico reduciéndolo a la mera expresión de la circulación. La explotación de la fuerza de trabajo y la producción se convirtió en asunto antropológico, de sociología, si acaso de historia, cuando no en mera revisión de tecnología y el proceso de trabajo.
En el mismo sentido, no faltan los grandes teóricos que hablan de que el capitalismo ahora en vez de producir mercancías, crea placer (por ejemplo con los viajes en trasatlánticos) el cual es efímero (sic). Y es que “las confusiones” que amparan la “complejidad” del mundo han mellado a más de un nicho de intelectual paradisíaco. Ungidos en su torre de pureza castrada los grandes intelectuales del fin de todos los tiempos, atiborran sus bolsillos de las pedestres ideas emanadas de los cerebros a sueldo del imperialismo.
Los marxistas y otrora “jóvenes universitarios”, los que un día “se levantaron en armas” y se solazan en encuentros de orfandad rabiosa, los que siguen “ayer como hoy” reivindicando el “nacionalismo revolucionario” (creado por el sistema de Partido de Estado, o sea, el priísmo) como opción, los que ven en “el progresismo” la llave para “acabar con la pobreza”, van a la zaga de lo que dictan los cánones teóricos del imperialismo.
La indignación y la rebeldía que eran la marca de la izquierda (según lo dice alguien) hoy lleva esas conductas a ser reivindicadas por gente reaccionaria, enajenada y convencida de lo que le dice el imperialismo. Le llaman grupos de derecha, extrema derecha, derechas alternativas, libertarios, anarcocapitalistas, homonacionalistas, ecofascistas. Son gente cuya matriz ideológica nace de ese “olvido” creado por la saturación de individualismo en que nos ha formado el alma el imperialismo.
Y que se ha refugiado en la falta de convicciones propias del ser humano (el cual es, ha sido y será gregario o social, aunque repetir esto no guste a los individualistas). No es que el humano de suyo sea el individualista empedernido que nutre esas “corrientes de derecha” (nacidas reaccionarias por antonomasia), pero es tanta la decadencia intelectual y política engendrada por el imperialismo, que hasta reaccionarios con posgrado se ubican dirigiendo universidades públicas en México.
(Otro paréntesis de 2 párrafos:
Tan sólo la BUAP tuvo entre sus “aspirantes a la rectoría” en esa recién simulación vulgar de la amiga de la esposa de AMLO -¡dios las hace y ellas se hermanan solas!- a alguien de esa derecha alternativa: un terraplanetario -sin ser chiste, así se autodenomina-, antisistémico -también así se autonombra, sin ser paradójica broma-, y con posgrado, que presume su ignorancia -rebeldía le llama él, y eso que no es de los de abajo y a la izquierda-. Como paradoja -o “broma de mal gusto”- hasta fue quien “obtuvo más votos entre los estudiantes”: ¡así deben estar esos universitarios de “confundidos” que aplauden a un guazón de corazoncito azul cuando sale a la palestra de “candidato a rectoría”!.
Saber qué es la inteligencia resulta un problema filosófico, y los posgrados no dan alguna neurona en el cerebro, por lo que la ignorancia revestida de “lecturas de libros” bien vale un saco de cacahuates para entretener el paladar.
Fin del paréntesis y cerramos la perorata ad hoc: “toc-toc, ¿quién toca?”, ahora sí como chiste de película gringa de personaje antisistema, rebelde y de derecha alternativa que “confunde” a más de 1:)
El destino de la humanidad está en juego en lo que acontece con los pueblos de Venezuela, Palestina o Cuba (por citar algunos casos), quienes se enfrentan a sus enemigos directos e indirectos. En una lucha por mantener en alto la dignidad de vivir y defenderse, de decidir por voluntad propia hacia dónde y cómo caminar en la historia, el imperialismo los ataca como siempre lo ha hecho en estos casos. En las pequeñas cosas que nos ocurre a diario podemos refrendar su ejemplo, tan sólo por atrevernos a pensar en cabeza propia y no sucumbir a la propaganda lanzada por el imperialismo.






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