“No hay conversación que yo pueda sostener con cualquier dirigente latinoamericano o cualquier político en el exterior que no sea captada por Estados Unidos. Estamos sometidos a un espionaje total y feroz”. -Fidel Castro-

Natalia Romero & Guillermo Gutiérrez

Un enemigo acecha tu país, acecha tu casa, acecha a tu familia, es persistente e imperceptible, es constante e impredecible, es omnipotente, es omnipresente; ¿Qué rostro lleva tu enemigo? El que gustes y mandes, lo que verdaderamente importa es lo que sientes, esa impotencia de no saber cuándo atacará, el miedo constante a cada paso y en todo momento.

El enemigo no conoce de las barreras del tiempo y espacio; está en busca de víctimas, no podrás nunca enfrentarlo, cada vez se vuelve más fuerte, te invita a relajarte para que bajes la guardia y cuando menos te lo esperes, más nada podrás hacer, más que confiar en que tu “enemigo” es principalmente su enemigo […]

¿Quiere decir que tú te inventas enemigos que no sabías que no tenías? No es que no tengamos enemigos, es más bien que no los ubicamos bien, tu enemigo no es la señora que te quita el agua en la vecinda’, el señor que te robó el cambio de tu mercado, tampoco es el presidente “indio de Macuspana” -al que sin razones se le tiene un odio profundo por los aspiracioncitas-, ni los normalistas que bloquean las carreteras en señal de protestas, ni los medios que se atreven a hacer alguna crítica en las mañaneras.

Tu enemigo esta más arriba, es aquellos que te desorientan, que te confunden, aquellos que te convencen de que ellos no lo son, para eso han ido desarrollado distintos métodos, los han implementado de acuerdo con los países y su grado de politización, por ejemplo, Armando Mattelart, en “Un mundo Vigilado”, documenta que en Malasia, por el año de 1948, El Ejército de Liberación de las Razas Malasias se enfrentó contra el imperio británico por doce años, y para su desarticulación tuvieron que implementar un sistema de  reubicación y aislamiento acompañada de un sistema sofisticado de espionaje.

Se utilizó esa táctica en la segunda mitad del siglo XX para África del Sur y Cuba, con el fin de aislar las guerrillas o insurrecciones; este sólo es un ejemplo, muy distante, pero significativo, en cuanto a la búsqueda del verdadero enemigo por ir moviéndose, actualizándose y anticipándose conforme a quienes representan una transgresión a sus intereses, que son el saqueo de los recursos naturales, trabajadores y obreros sin ninguna garantía, sólo por generalizar.

Para poder ubicar al adversario, es necesario comprender su desarrollo y desenvolvimiento, así como ellos lo hacen; en México, que es nuestro país y objeto en cuestión, desde la búsqueda de ser una nación sin intervención ni injerencia por parte de los países pro-colonialistas -en su tiempo- e imperialistas, se ha tenido una noción de enemigo, como bien cantaría el himno: “Más si osare un extraño enemigo, profanar con sus plantas tu suelos”, antes de la degradación tal de la educación se enseñaba un sentido de leve patriotismo.

Es decir, te explicaban la importancia de la no intervención y la defensa de nuestro país, quizá muy en abstracto, quizá muy ambiguo y por ende, se ha prestado a interpretaciones que tienen que ver con un sentido de una defensa nacional amplia, claro que se debe defender el país, pero no los intereses de las oligarquías, de la burguesía y de los capitalistas mexicanos, por eso es necesario atender a un llamado de la defensa de los recursos energéticos pero no hay que atender a la defensa de un Instituto Nacional Electoral que le sirve a unos cuantos.

Y como vamos surcando en esas olas de “contradecires”, podemos decir que es necesario también que las fuerzas productivas desarrollen tecnología y métodos para prevenirse, informarse y defenderse de la injerencia extranjera, de los ataques a posibles gobiernos democráticos que den pauta para la organización, de amenazas del crimen organizado (que se encuentran en todas las instancias del Estado -gobierno, fuerzas armadas- y en las calles -narcotráfico).

No obstante, eso no ha ocurrido, pues han utilizado toda su artillería para convencerte de que sin ningún impedimento puedas sentir que las guerrillas (o cualquier otro tipo de organización que se interponga y contradiga sus intereses) son igual de peligrosas que el narcotráfico, y por ende son enemigos de la nación; es uno de sus enemigos, pero… ¿también es el tuyo? No olvidemos que incluso el narcotráfico ha sido de los mejores amigos de muchos funcionarios, presidentes y gobernadores.

Con el gobierno actual habría que incursionar si eso ha cambiado. Puesto que se ha realizado trabajo para combatir el narcotráfico, las investigaciones y acciones de “inteligencia” que realizan las fuerzas armadas son necesarios, tanto para garantizar el bienestar y evitar una intervención en pro de combatir al terrorismo. Sin embargo, existen investigación en dónde se muestra que existen pruebas de que se está “espiando” a periodistas o defensores de derechos humanos (cómo el caso de Raymundo Rosas, defensor de derechos humanos en Tamaulipas).

Aunado a esto, la reformulación del Manual de Inteligencia del ahora CNI (antes CISEN), en dónde se reitera que las fuerzas armadas podrán realizar trabajo de “inteligencia” para evitar el “espionaje”, sabotaje, o acciones subversivas o de guerrilla. Esto pone a pensar sobre ¿es realmente una discusión diferenciar el espionaje de la inteligencia? ¿Se ha cambiado la estrategia de la creación de un “enemigo”?

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