Por Natalia López y Guillermo Gutiérrez

El calor era de lo peor, las pieles blancas se empezaban a poner color rosa, los estacionamientos estaban repletos, gente en bermudas, playeras polo de las mejores marcas, sombreros de milpa comprados -claramente- a una persona de “tezhumilde”; chicos y grandes, todos uniformados, acompañados de sus trabajadores (a veces le dicen servidumbre) de rosa y blanco como una gran familia, porque en ese momento no importan la diferencias -mucho menos las de clase-, todos son una bonita familia que van en busca de defender la democracia y la libertad.

Mi voto no se toca; el INE no se toca”; todos coreaban, algunos sin saber por qué ni cómo es que se veía afectado su voto, la democracia, la libertad y, mucho menos el INE; orgullosos caminaron a abarrotar todas las plazas de armas del país y ni se diga el zócalo de la ce-de-eme-equis, goey…

La crema y nata de la política emblemática y carismática de nuestro país; nada más hay que observar a los revolucionarios que por años han dedicado su vida al porvenir de nuestro país: Vicente Fox, Elba Esther, Roberto Madrazo, Alito Moreno, José Narro; obvio Claudio X. Gónzalez y el hijo del honorable luchador: Colosio […] Luis Donaldo Colosio Rojas y toda una lista interminable que fueron expuestos en la mañanera del 27 de febrero.

La súper fuerza, el poderoso músculo de la oposición en nuestro país no tiene otro planteamiento más que el que sembró a profundidad Felipe Calderón Hinojosa: la agresión a desmedida, el clasismo, la homofobia, el cinismo y la sinvergüenza. En nada se diferencian los insultos y los deseos de que algo le suceda al presidente a el dicho de Fecal al inicio de su supuesta guerra: “se perderán algunas vidas, pero valdrá la pena.”

Claro que les es fácil salir a requemar sus pielecitas en un lugar que no sea “la playa y así” por un día, no han tenido y jamás tendrán que pasar por un desalojo brutal por parte de alrededor de 3500 elementos de la policía federal como el que vivieron el 13 de septiembre del año 2013, miles de maestros que protestaban por la reforma educativa; y es que el presidente Andrés Manuel López Obrador, ensalza una de las características de su gobierno que es la no represión y la no censura (al menos no por órdenes directas) a cualquier tipo de expresión, y menos aun la que vaya en contra del conservadurismo.

Uno de sus argumentos es que son propias las disidencias en un país que se encuentra bajo “un proceso democrático”, no obstante, siempre debe haber límites puesto que hay comportamientos, medidas y expresiones que no deberían tolerarse y menos aún, si sólo contribuyen al fomento de discursos de odio y caos. Hay una delgada línea entre ser intolerante y llegar a tener actitudes de un fascista (¿Neofascista?), es decir, ¿qué es lo que podría tolerarse en una democracia y qué no se podría tolerar?, ¿en una democracia deberían aceptarse acciones o discursos de odio en contra de los jodidos?, ¿por qué se tendría que aceptar una marcha en favor del clasismo, racismo, las ideas del siglo XIX y los intereses de la burguesía?

Es pertinente la aclaración de que no es una invitación a quemar a los que marcharon en leña verde por la “diversidad conservadora”, así como Francisco Martín Moreno quien promovió un linchamiento a militantes y seguidores de Obrador-; no obstante, sí debe buscarse una forma neutralizar al fascismo[1] (o  más bien las actitudes fascistoides).

La llamada 4T, ha favorecido la polarización del país, porque se puede ver con más claridad quién esta de cada lado y ese es uno de los méritos del presidente, pues más que un problema, es un acercamiento a la realidad, es la evidencia de la lucha de clases en todo momento; pues así como no se puede denostar cierto conocimiento de los desposeídos acerca de su condición de explotados, tampoco se puede desentender, ni dejar de prestar atención en que son millones también quienes no van a dejar sus privilegios -por mínimos que sean-, ni sus creencias inamovibles; y cada vez más las ideas y actitudes fascistoides se agudizarán y enraizarán, principalmente en la población más joven que en los próximos años jugarán un papel importantísimo en las elecciones del país y por ende en el rumbo de este.

La marcha de los fifís demuestra que, aunque los diferentes grupos que conforman la oposición carezcan de un “dirigente”, cada vez se encuentran más aglutinados, lo cual no es poca cosa. El empuje de AMLO ha llevado a que el embate sea frontal entro dos proyectos distintos (aunque ambos se encuentren bajo una lógica capitalista): por un lado, el bienestar, la libertad de expresión, el que los muertos de hambre tengan participación en la vida política del país; por el otro, un proyecto a favor de los privilegios, las privatizaciones, la desigualdad.


[1]Aunque “al fascismo no se le discute, se le destruye”[Buenaventura Durruti]

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