Escrito por: Luisa Amanda

Tengo la buena costumbre de revisar noticias antes de entrar a dar clases. El viernes leí acerca de la llegada de los restos humanos de los combatientes cubanos que defendieron a Venezuela. Otra patria una patria adoptada amada, tan amada como la propia. Recordando que “Yo soy Fidel” es una consigna viva que se manifiesta en algo real y tan tangible como 29 minutos de defensa incansable, imparable, imbatible.

Amo profundamente a Cuba y el oír los gritos de “Honor y Gloria” reproducidos en el ordenador al paso de los féretros cubiertos por la bandera cubana “Honor y Gloria”, “Patria o Muerte”, “Yo soy Fidel” llevo 3 días llorando a pausas, sigo viva y sigo adelante “Honor y Gloria”, “Patria o Muerte”, “Yo soy Fidel”.

Esos defensores de la patria no se escondieron, no retrocedieron, defendieron como leones su encargo: Nicolás Maduro presidente constitucional de Venezuela. Él y su compañera Cilia Flores fueron secuestrados, sacados de su país y trasladados a Estados Unidos. Cuba la pequeña isla de gigantes defendió con sus hijos a una patria hermana, a un pueblo que debe ser libre de determinar su actuar y proceder.

Estados Unidos el país imperialista que invade para extraer minerales, hidrocarburos, tierras raras, lo que necesita para seguir su proceso de producción de mercancías, transformadas, listas para la venta. Piensa en mi cerebro de maestra de Ciencias Sociales de Bachillerato desde hace más de 25 años.

Y regreso al principio cómo le explico mis ojos enrojecidos y lo adusto de mi seño, a mis alumnos cuando apenas puedo no seguir llorando. Serenidad estoy frente a 35 pupitres, con 35 jóvenes viéndome de manera fija y penetrante. Me examinan cual si fuera lo más intrigante que han visto en la vida. La maestra entró al salón y controló su llanto, pero no pudo lograr que su voz sonara como siempre, esos alumnos esperaban el habitual:

“Buenos días jóvenes cómo les fue. Espero que hayan tenido un buen fin de semana, pero antes desde luego alguno de ustedes me recuerda ¿en qué nos quedamos?”.

No fue lo que escucharon y tampoco el tono firme pero cordial con el que les había hablado hasta entonces. Escucharon en voz entrecortada, fuerte y algo emocionada:

“Hoy vamos a hablar de Venezuela y de Cuba”.

Pausa larga para dominar la emoción, un minuto, dos minutos vuelve a hablar la maestra saquen sus planisferios ubican a Venezuela ¿qué pueden observar? en cuanto a territorio, fronteras, extensión. ¿Saben qué ha acontecido últimamente en ellos?, ¿Saben qué idioma se habla en cada uno de esos países?, ¿Cuál sería su mayor importancia con relación a los demás países del mundo?

Ha logrado controlar el tono de su voz. La maestra vuelve a usar esa objetividad de pensamiento necesaria para dar clases. Algunos alumnos lo notaron y entre las respuestas se escucha.

“Estados Unidos es el país más rico del mundo”, “Venezuela tiene mucha droga, bueno se hace en Venezuela y se vende en Estados Unidos. Por eso detuvieron a Maduro”, Otro lo interpela y le dice “Estados Unidos bombardeó Venezuela porque tienen mucho petróleo y los gringos lo necesitan”. Otra respuesta destaca entre el caos de voces “La vimos limpiándose las lágrimas en el pasillo y sus ojos están muy rojos. ¿Qué le pasa Profe? ¿Se siente mal?”.

La maestra sólo escucha “Honor y Gloria”, “Patria o Muerte”, “Yo soy Fidel” reacciona ante la mirada de su estudiante, que ha buscado verla a los ojos. Responde: “Ofrezco disculpas por mi exaltación, soy la docente frente a grupo y por ello la expresión de mi sentir es para otro momento y lugar.

Continuamos” (ha logrado controlar su tono de voz y sus reacciones) “El petróleo es el objetivo, la democracia no importa ni cuenta para un país como Estados Unidos donde la ganancia domina y predomina para tomar decisiones”.

Se escucha un barullo ininteligible. La maestra escribe en el pitarrón, los alumnos poco a poco van sentándose en sus pupitres, sacan sus libretas y sus libros la clase ha iniciado, empezado tal vez y sólo tal vez la clase lleva mucho comenzada.

Sin embargo, esta no es una clase cualquiera es aquella en la que se discute ¿qué ha pasado con Venezuela? Ciertamente hace ya muchos días que sucedió esta clase. Hoy la presento con ustedes y trataré de compartir con ustedes crónicas desde el pintarrón.

Esos estudiantes siguieron discutiendo sobre Venezuela y sobre Cuba y diciendo que los gringos sólo quieren el petróleo y de Cuba pues lograr vencerla y ya. Esos estudiantes muy pronto saldrán de la escuela.

Jóvenes trabajadores o estudiantes universitarios y también serán críticos de los gringos, tal vez, ¡Ojalá! la maestra concluye la clase deja la tarea y les dice nos vemos la próxima sesión. Y a ustedes nos vemos en la próxima crónica desde el pintarrón.

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