La teoría difiere de la práctica.
— Erasto B. Mpemba, 1963
Dedicado a las niñas y los niños que les dijeron «eso no puede pasar».

Escrito por: Miguel Ángel García Ariza

I. Sorpresa en el congelador

Erasto ve con angustia cómo la leche en la olla todavía no hierve. El refrigerador de la escuela casi se llena.

Como él, así preparan todos el helado: hervir la leche, mezclar con azúcar, esperar a que se entibie (para evitar que el refrigerador se descomponga), meter al congelador. Pero el tamaño del único disponible impone una terrible ley: el que llega primero, termina primero.

Un compañero camina con su leche tibia al congelador, mientras la de Erasto recién hirvió. Las ansias pueden más que el manual del electrodoméstico. Erasto decide ignorar el tercer paso de la receta y mete su olla de leche recién hervida al congelador, antes de que ya no pueda hacerlo. Se aleja con miedo, pensando en el pobre motor del aparato.

Una hora después, los chicos regresan para revisar sus helados. Todas las mezclas están apenas espesas, como aguanieve. Todas menos una: el helado de Erasto está listo.

II. La física de Mpemba

— Estás confundido, eso no puede pasar —le dice a Erasto su profesor de física, después de que él le cuenta su hazaña termodinámica.

Bueno, piensa Erasto, es el profesor. Seguro tiene razón.

Con los ojos puestos en la «Ley de Enfriamiento de Newton» escrita en el pizarrón, Erasto
recuerda.

— Yo los meto calientes al congelador, así se congelan más rápido. Así los he hecho siempre. Pero de la Ley de Newton (¡Newton!) se sigue que un cuerpo caliente tarda más en congelarse que uno frío. ¡Está en el pizarrón! No importa lo que le haya dicho en vacaciones su amigo, el heladero de Tanga. Levanta la mano.

— Señor, ¿por qué cuando pongo leche caliente y leche fría juntas en el refrigerador, la caliente se congela antes?

— No lo creo, Mpemba —responde el profesor.

Erasto insiste. — Es verdad, señor, yo mismo he hecho el experimento.

— Bueno, todo lo que puedo decir es que esa es la física de Mpemba, no la física universal. A partir de ese día, cualquier error de Erasto —un logaritmo mal copiado, un cálculo errado— recibe la misma sentencia: «física de Mpemba, matemáticas de Mpemba, lo que sea de Mpemba». El nombre de Erasto es sinónimo de equivocación.

Él es necio. Un día que encuentra el laboratorio de biología vacío, toma dos vasos, los llena, uno con agua fría de la llave, otro con agua recién hervida. Los mete al congelador. Una hora después, más hielo en el que empezó caliente.

 

III. La teoría difiere de la práctica

Denis Osborne, físico de la Universidad de Dar es Salaam, visita la preparatoria Mkwawa, la escuela de Erasto. Al final de su exposición a los estudiantes, abre un espacio para preguntas.

Los alumnos preguntan lo típico: cómo entrar a la universidad, para qué sirve tal ecuación.

Tembloroso, Erasto levanta la mano y pregunta: —Señor, ¿por qué cuando pongo leche caliente y leche fría juntas en el refrigerador, la caliente se congela antes?

Osborne sonríe primero. Luego se pone serio. —¿Puede repetir? —Erasto repite.

— ¿De veras? ¿Lo hizo usted mismo?

— Sí.

— No lo sé. Pero le prometo que haré el experimento cuando vuelva a Dar es Salaam.

Erasto se gana más burlas y recriminaciones.

— ¡Avergonzaste a la escuela! ¿No entendiste la Ley de Enfriamiento de Newton?

— La teoría difiere de la práctica.

De regreso en su laboratorio, Osborne pide a un técnico que reproduzca el experimento de
Erasto.

— El agua que empezó caliente se congeló primero —dice el técnico medio avergonzado.

Pero seguiremos repitiendo el experimento hasta obtener el resultado correcto…

Lo repiten. Lo siguen repitiendo. Y siempre pasa lo mismo.

Sin más recursos que un refrigerador prestado y una necedad digna de Julius Nyerere, Erasto Mpemba hizo tambalear a la Ley de Enfriamiento de Newton (¡Newton!).

IV. Lo que aún no sabemos

Medio siglo después, nadie ha dado con una explicación única. Pero la pregunta de Mpemba no se fue. Se instaló en la física como una mosca que no deja dormir.

En los últimos años, varios equipos han demostrado que el efecto no es un truco del agua.

Aparece en sistemas pequeñísimos (como una partícula atrapada en un «paisaje de energía») y en modelos matemáticos. La idea central es que un sistema caliente puede tener una «memoria» que lo hace enfriarse más rápido si su energía está repartida de cierta manera. No importa tanto la temperatura inicial, sino cómo está organizado internamente.

Un hallazgo reciente, además, unifica todas las formas posibles de medir la distancia al equilibrio (al estado final de «helado»). Si un sistema caliente está más cerca del frío según una medida, lo está según todas. Así que el efecto Mpemba no depende de qué regla uses para comparar las ollas de leche.

¿Y el agua? El agua sigue siendo un misterio. Demasiadas cosas pasan ahí dentro:evaporación, burbujas, corrientes. Algunos experimentos confirman el efecto Mpemba, otros no. La controversia científica continúa.

Lo que Erasto nos enseñó, más allá de si el agua caliente se congela más rápido, es que la naturaleza es más rica que nuestros modelos del pizarrón. A veces, para ver esa riqueza, hay que escuchar a un chavo africano. Así que esta historia se trata de la pregunta, no de su respuesta. Y Erasto preguntó porque vio.

Porque, discretamente, se rebeló al poder académico (que también era colonial y blanco) que le dijo «estás confundido». Siguió mirando. Siguió insistiendo. Tuvo la fortuna de encontrar a una autoridad (académica) humilde que supo decir «no lo sé». Penetrar humildemente en las profundidades de lo que nuestros sentidos experimentan: eso es la ciencia.

V. La otra lección

En los libros de texto, los nombres son casi siempre europeos. Newton. Kelvin. Poincaré. Planck. Ricci. ¿Será que sólo piensan los ingleses, los alemanes, los italianos, los franceses, los gringos?

El sistema científico es también un sistema de poder: lo que ocurre en Cambridge importa, lo que ocurre en Magamba, tierra del helado de Erasto, es folclor.

El efecto Mpemba es una piedrita en el zapato de «la ciencia», actividad concreta de un sistema económico y político también concreto. Es «piedrita» porque instaló un nombre bantú en la literatura científica, por insistencia y no por concesión.

Desobediencia epistémica servida en un bote de helado. ¿Cuántas otras «físicas y matemáticas de Mpemba» se estarán cocinando en ollas oxidadas de Palestina ocupada, de Cuba asediada, del Congo arrasado, ¿del Sahara Occidental oprimido?

Deja un comentario

Trending

Descubre más desde Periódico Revueltas

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo