La ciudad como base para obtener ganancias deviene en distintos procesos: desde privatizaciones; deuda; las llamadas “gentrificación” y “turistificación”, así como la devastación ambiental. El Cablebús en Puebla muestra cómo desde el gobierno estatal se pretende imponer un proyecto en el que la prioridad es, precisamente, la ganancia.

El marxista francés, Henri Lefebvre[1], señala que la conformación histórica de la ciudad ocurrió antes del capitalismo. Tal como en el caso de Puebla, cuyo origen se encuentra en la época colonial.

Para Lefebvre, en el capitalismo, la ciudad misma se constituye en una mercancía, que tiene un valor de uso y valor de cambio, y es este último el que se impone sobre el primero.

El capitalismo “hereda” ciudades preexistantes a su consolidación, para reconfigurarlas de acuerdo a su dinámica: la obtención de ganancias. Esto implica que la ciudad es un espacio de acumulación de capital, en el que la satisfacción de las necesidades básicas de la población no importa, sino sólo el consumo, la producción y, con ello, la ganancia.

Desde la vivienda y la movilidad de la población; hasta el ocio, el disfrute de la ciudad y con ella sus áreas no sólo históricas, sino verdes, de recreación, pasan a un segundo plano, no son la prioridad. Lo importante es la reproducción del capital.

Movilidad, el pretexto para obtener ganancias

En el caso del Cablebús en Puebla, sería la movilidad el pretexto perfecto para obtener ganancias, como ya ocurrió con el RUTA. O sea que la satisfacción de una necesidad como lo es la movilidad (valor de uso) se conforma como un espacio para acumular capital, bajo distintos esquemas.

Según el gobernador Alejandro Armenta el proyecto se traduciría en una reducción en el gasto en transporte de la población que viaja de la periferia norte de la ciudad. La seguridad y la supuesta no contaminación (pues serán eléctricos) son otros de los argumentos “fuertes” del gobierno.

La inversión será de 6 mil 752 millones de pesos; comprende 13.61 kilómetros y pretende trasladar entre mil a 2 mil 500 personas por hora, con cuatro líneas y nueve estaciones. El proyecto “impactará” 45 colonias y se concluirá en 2029.

No obstante, a partir del proyecto de Cablebús en Puebla pueden desarrollarse distintos procesos vinculados a la ciudad como mercancía:

La sombra de las Asociaciones Público Privadas (APP) y/o Proyectos de Prestación de Servicios (PPS)

En el morenovallismo, estos esquemas se constituyeron como formas en las que empresas privadas construyeron y operan infraestructura financiada con recursos públicos a largo plazo. En el caso del sistema RUTA, la “movilidad” fue usada como base para esta apropiación de plusvalía social.

Con el sistema de transporte RUTA Puebla la movilidad funcionó como justificación para establecer contratos que implican transferencias millonarias a empresas concesionarias. Se estima que hasta ahora cerca de 4 mil millones[2] de pesos han sido transferidos a estas compañías.

Aunque el gobierno actual ha señalado que no se contratará deuda para construir el Cablebús, la opacidad del proyecto genera dudas sobre la forma en que se financiará una obra de tal magnitud. Paradójicamente, los esquemas APP y PPS permiten evitar formalmente la contratación directa de deuda pública, mientras comprometen recursos estatales durante décadas.

De repetirse este esquema, la movilidad podría volver a convertirse en la puerta de entrada para nuevos negocios privados financiados con recursos públicos.

Alza en el precio del suelo y de las rentas

Un proceso que podría desarrollarse a partir del Cablebús es que en las colonias cercanas a las estaciones se dé un aumento en el precio del suelo y de las rentas de las viviendas[3]. Con ello, podrían desatarse, a su vez, otras problemáticas como la llamada “gentrificación” o la “turistificación”.

El trazo y las estaciones del Cablebús planteados por el gobierno estatal, se impondrían en colonias y áreas donde ya existe una importante urbanización, con espacios donde el precio del suelo y las renta de por sí ya son altas, como en el área del Parque Juárez.

Las ciudades en el capitalismo, y Puebla no es la excepción, se encuentra asoladas por la especulación inmobiliaria. Todo ello podría exacerbarse con el Cablebús. Aquí, el problema no es la construcción de una obra de movilidad, sino que ésta se hace, como lo plantea Lefebvre, en un espacio “fragmentado” por la propiedad privada.

Lo que se financiará con presupuesto público, terminaría sirviendo como un beneficio a los propietarios del suelo y de viviendas que verían aumentar su renta, sin pagar nada. En este terreno el surgimiento de la especulación inmobiliaria es, prácticamente, un hecho.

Lugares de consumo y consumo de lugar

Lefebvre establece que, en las ciudades capitalistas, en tanto mercancías, se despliegan dos procesos complementarios: el consumo del lugar y los lugares de consumo.

Algunas estaciones del Cablebús arribarán a espacios donde se encuentran importantes centros comerciales:

  1. La estación “Unidad Deportiva” con Parque Puebla.
  2. Cerro Amalucan con Vía Amalucan.
  • CENHCH que se encuentra en el Centro Histórico.
  1. Parque Juárez con Plaza Dorada
  2. CIS con todo el complejo de Angelópolis.

De tal manera, el Cablebús se conformaría en esta dinámica consumo del lugar-lugares de consumo, en donde se conectan áreas comerciales destacadas de la ciudad. Es decir que la movilidad es usada para acceder a estos centros comerciales: integra a la población a los circuitos de consumo.

Si bien en estos espacios comerciales laboran muchas personas que viven en la periferia, el Cablebús no se presenta como una solución real en tanto la cantidad de personas que podrá movilizar es mucho menor a la del transporte terrestre.

La ciudad como mercancía, espacio de producción y reproducción de las relaciones sociales capitalistas, de renta del suelo, de consumo. La movilidad y la infraestructura urbana que quedan supeditadas al valor de cambio, a la obtención de ganancia.

Indignación en Puebla

El proyecto ha ocasionado una indignación importante en la ciudadanía poblana. En primera instancia, se cuestiona la opacidad y la imposición del mismo, pues no se ha consultado a la población.

A pesar de que para la “4T” el mecanismo de consulta ciudadana supuestamente era una de sus banderas de lucha que hoy han sido traicionadas en Puebla. Por otra parte, la irritación social aumentó al conocerse que la instalación de las estaciones del Cablebús implicaría la tala-reubicación de casi un millar de árboles de espacios verdes.

El gobierno estatal ha asegurado que se reducirá el número de árboles afectados. No obstante, la ciudadanía se muestra reticente ante las respuestas provocadoras del gobernador en torno al tema. Los poblanos ya han realizado dos marchas en contra del proyecto, una de ciudadanos y otra de universitarios.

[1] Lefebvre, H. (1978). El derecho a la ciudad. Ediciones península.

[2] https://www.milenio.com/comunidad/gobierno-acusa-cartel-concesiones-contrato-ruta-cuesta-22-mmdp

[3] https://www.publimetro.com.mx/noticias/2026/01/05/vivir-cerca-del-metro-dispara-el-valor-de-la-vivienda-en-la-cdmx

 

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