Escrito por: Paola Fuentes

No cabe duda que, la putería de libros ha buscado vender su cuerpo textual, en los bazares, a precios de regalo –mis pobres prostitutos, ya bastante usaditos, pero con la garantía de que le van a dar mucho a sus lectores– ¡y a mí que me encantan los viejitos! Esos que quizá ya llevan 30 a 40 años de uso, son mis predilectos.

Dicha comparación no está nada lejos de la filósofa Aspasia, una heterea (mujer que vende su cuerpo) que vivió entre el 460 y 401 a. C. que no sólo vendió la caricia sino también sus arduos conocimientos filosóficos, artísticos y científicos. ¡paquete completo! Una mujer de este calibre era muy buscada por conocedores cómo el famoso Sócrates, Anaxágoras y Pericles, quien no perdió el tiempo y la hizo su compañera de vida, –claro, si me encontrara con un “Aspasio” yo también le contrataba, eternamente, sus servicios–.

He escuchado a varias personas decir que la mujer que presta sus sexoservicios “es una cualquiera y de lo más bajo”, pero en la antigua Grecia las hetereas fueron consideradas unas mujeres de superioridad intelectual, ellas hacían y deshacían -dijera mi abuela- no pretendían cumplir con el papel de ama de casa y cuidado de los hijos, sin embargo, eran respetadas y se les daba el título de maestras ¡si mi abuela leyera esto, le da el patatús!

Aspasia gozaba de vivir del diálogo, desenvolverse en espacios públicos, por algo adquirió la experiencia en la elocuencia y otras áreas. Un amigo siempre me ha dicho que lo más valioso son los conocimientos empíricos y claro está que al no someterse a restricciones de esta índole, la vida diaria las preparaba bien en la resolución de problemas cotidianos.

Recordemos que Sócrates no dejó nada escrito y este tipo de anécdotas las sabemos gracias a la obra: “Diálogos” de Platón, es por ello que siguiendo los pasos de los sabios, debemos recurrir al servicio textual que nos ofrecen los libros y las mujeres u hombres -según sea su preferencia- que den servicio completo (guiño coqueto).

Deja un comentario

Trending

Descubre más desde Periódico Revueltas

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo