
Por Ángeles Tepox Vivar
La caída de la República Árabe Siria es en últimas una muestra del avance del imperialismo y del fascismo a nivel global. Al igual que en el caso de Gaza, el Líbano— Libia, Irak, entre otras naciones más—, las potencias capitalistas euroasiáticas han entregado a Siria como parte de sus negociaciones criminales, y estarán despedazando al resto de pueblos en Medio Oriente.
Ahora, los medios de comunicación, tanto occidentales como los orientales, están construyendo una matriz de opinión responsabilizando a Bashar al-Ásad —hasta hace algunos días presidente sirio— para ocultar los intereses económicos que están en juego en aquella región del mundo. Bashar al-Ásad solo es un chivo expiatorio del pacto criminal de las potencias imperialistas, quienes conflagraron para derrocarlo.
Manipulan la información diciendo que los grandes perdedores son Irán y Rusia, pero ocultan que más bien Irán, Rusia, los gringos y sus aliados pactaron la caída y repartición de Siria como parte de su rejuego geopolítico. Poco a poco se van redefiniendo las fronteras en Medio Oriente, es decir, conforme su pacto criminal, Israel y Turquía ya comenzaron a anexionarse territorio sirio y con ello EE. UU. se posiciona como potencia dominante.
No olvidemos que Washington no ha renunciado al control de Medio Oriente, lo que implica la permanencia de su presencia y sus intervenciones en la región. Para ello, cuenta con cuatro aliados clave: Israel y Turquía, así como la constelación de los Estados árabes del Golfo encabezada por Arabia Saudita. A esos aliados tradicionales se le suma ahora Irán y su política proimperialista.
Viendo el problema en retrospectiva, la caída de Siria se gestó con el asesinato de Qasem Soleimani, se complementó con la embestida del pueblo palestino en 2023 y cierra la pinza con el asesinato de Ebrahim Raisi (presidente de la república iraní) y Hossein Amirabdollahian (ministro de Relaciones Internacionales).
Así, los cambios políticos en Irán registrados, particularmente en este 2024, son un reflejo del ascenso al poder de una facción capitalista que necesita hacer negocios con los gringos y sus aliados. Facción que está dispuesta a negociar y entregar a los pueblos de Medio Oriente que le estorben para ese cometido. No olvidemos que en Irán también hay capitalismo y por lo tanto la apropiación de la plusvalía marca el paso.
En contraposición, Ebrahim Raisi (presidente de la república iraní), Hossein Amirabdollahian (ministro de Relaciones Internacionales) y Qasem Soleimani representaban a una facción que reivindicaba una línea política y económica que cada vez tendía más al antimperialismo. Esa concepción en la que, muy a su mudo del islam, veía como enemigo a los EE. UU y sus aliados fue disuelta con su muerte. Ascendieron en su lugar títeres de esa facción capitalista que controla Irán.
Ahora, Irán, en la misma línea chaquetera de los turcos, son unos oportunistas que negocian para que su mercado no se desintegre, que se mantengan sus fronteras y por su puesto que sigan los negocios con los imperialistas. En otros términos: no solo le siguen el juego, actúan como pivote geopolítico, como sicarios, de los gringos en Medio Oriente.
A ese respecto, Irán afirma, en los medios de comunicación, que los sirios “Nunca nos pidieron ayuda”, según las declaraciones del ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí. Los rusos no intervinieron directamente como en 2015. Esa pasividad no es otra cosa que abandonar a los hermanos sirios, tras una negociación entre las mismas potencias.
Es decir, desde el asesinato de Qasem Soleimani, Irán no solo dejó de apoyar a Hamas y Hezbolá, las únicas organizaciones que tienen los palestinos y libaneses para defenderse, también entregó a sus líderes para desarmar ese frente. En los hechos, Irán despejó el frente abierto para esa entelequia llamada “Israel”, y con ellos los gringos, comenzaran a ocupar esos territorios en Medio Oriente.
Por otro lado, Rusia también entregó a Siria como parte de sus negociaciones imperialistas. Porque eso debe de quedar muy claro: estamos hablando de Rusia, no de la Unión Soviética. Putin es otro oligarca más, mientras le sirvió Siria para defender los intereses del capital mantuvo ese frente cubierto, pero para ellos el pueblo sirio es un peón más en su juego geopolítico.
No olvidemos que el capital reina como relación social dominante y a pesar del discurso beligerante de los rusos, y de los propios iraníes, priman los intereses de los capitalistas. Tanto Rusia, como Irán, Turquía, y la entelequia imperialista llamada Israel están despedazando a los otros pueblos, se están repartiendo tierras y recursos que no son suyos, y están masacrando a miles y miles.






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