Por Israel

En poco más de 1 mes que tienen los y las corruptas policías de Harfuch en la SENER, de la mano con los neoliberales y tecnócratas que regresan inmaculados por MORENA, los saldos de su avance son claros para cualquiera. El salinismo, el calderonismo ha sido revivido con personajes en las 2 únicas empresas que tiene el gobierno nacional, a las que (dicen) volverán a convertir en públicas para devolverlas al pueblo (sic).

2 caminos al menos sigue el recién gobierno de la 4T para revivir a esos gigantes del saqueo y la corrupción: darle mayor poder al hijo putativo de García Luna (para que ahora la Secretaría en que está investigue, tal y como lo hizo su padre putativo con el CISEN) e incluir a tecnócratas y neoliberales de vieja uña en lugares estratégicos de PEMEX y CFE. Nos explicamos.

No sólo por su talante ideológico sino porque en los hechos al concentrar funciones de seguridad pública y poder dentro del gobierno, García Luna orquestó una red de corrupción y negocios propios de diverso tipo. Su hijo putativo ya inició los mismos pasos. La presidenta envió una iniciativa de ley al Congreso (que ya se aprobó) para que la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC, a cargo de Harfuch), tenga la facultad de investigación de delitos y la coordinación del Sistema Nacional de Inteligencia en materia de seguridad pública.

A PEMEX y CFE llegan viejos salinistas reciclados por el calderonismo que hoy se muestran inmaculados por arroparse tras las mujeres del primer gobierno nacional presidido por una mujer. Cuadros neoliberales que estuvieron en PEMEX cuando esta empresa fue dirigida por familiares de Salinas de Gortari (José Antonio González Anaya) hoy están en la CFE. En particular, neoliberales y tecnócratas ligados a Carlos Murrieta Cummings (salinista, Director de Pemex TRI con el pariente de Salinas y ligado a intereses de trasnacionales de las energías).

O para auxiliarse (sic) de salinistas de viejo cuño en trámites y gestiones, como en el caso del que fue procurador de Salinas (Morales Lechuga) quien, por si faltara, está vinculado a los porros y mercenarios del escándalo a favor de la reacción (Latinus). Proveedores del IMSS y otras dependencias del gobierno nacional en la época de Calderón, son colocados en lugares claves para el manejo de recursos, contratos, gestiones. En fin, todo un entramado de apoyo para armar los nuevos negocios de convertir a PEMEX y CFE en empresas públicas (sic).

Entonces tenemos cuadros salinistas que estuvieron desde los 90 en la CFE y que se reciclaron por los gobiernos de Calderón y Peña Nieto, hoy regresan por sus fueros a la SENER detrás de una mujer que estuvo a punto de tirar techos de las naves de la central de abastos de la chamagosa, cuando quiso innovar con energías renovables (paneles solares) su consumo de luz. Por fortuna alguien pidió ayuda a la CFE y se evitó esta tragedia, indicando algo básico: si al aumento de peso lo sostendría la estructura construida, tal y como estaba.

La improvisación de la mano con la vieja uña de salinistas-calderonistas llenando la SENER y las 2 únicas empresas que le quedan al gobierno de México. En la búsqueda de cómo al implementar la conversión de ésta a empresa pública (según), todo parece indicar que el meollo de todo es que se garanticen negocios con la iniciativa privada. Y si en esto se puede sacar tajada, tanto y mejor (¿no fue lo que hizo García Luna, Turrent, Lozoya y tantos otros?). Harfuch y sus policías servirán para garantizar que el negocio marche en orden.

Un ejemplo. El negocio realizado con el financiamiento de los gasoductos en el país empleando recursos de la CFE, Nacional Financiera y otros, a partir de las modificaciones hechas al marco normativo para facilitar las llamadas inversiones públicas-privadas. Sólo que al final los gasoductos construidos con recursos públicos quedaron en propiedad de las empresas privadas (ligadas a trasnacionales) que participaron en dichos esquemas (entre otros resultados favorables para las trasnacionales).

Igual esquema (variando según el tipo de bien o servicio en cuestión, financiamiento y esquema de pago de contratos, tarifas y otros elementos) se siguió con hospitales, carreteras, cárceles, medicamentos, playas, muchos de los cuales denunció y fueron modificados si no terminados por el gobierno de AMLO. Los y las policías (para ser incluyentes) de Harfuch (con uña larga conocida de manera pública) por eso son colocados en áreas estratégicas de PEMEX (como Logística) y CFE (en la comercialización de combustibles).

El camino a seguir entonces para lo cual las mujeres del gobierno nacional traen a tecnócratas y neoliberales que saben cómo construirlo, es aprovechar el momento en que la presidenta engolosinada con su triunfo mira su ombligo y nada más, para colocar las bases desde las cuales de nueva cuenta se sirvan los tecnócratas y neoliberales junto a los y las policías de Harfuch, en hacer negocios privados empleando recursos públicos. Los mismos que endeudaron a Pemex con Calderón y Peña Nieto, regresan aplaudidos por el gobierno actual.

No es casual (nada lo es, ¿o mera coincidencia?) que a la presidencia del PAN llega un representante del llamado cártel inmobiliario de la chamagosa (el mismo grupo de corruptos tenidos de empresarios que apoyó la candidatura de Harfuch al interior de MORENA). De inmediato la presidenta de México lo señaló. Para qué. Parece decir: la corrupción está enfrente (en el PAN), acá no (MORENA y gobierno de la presidenta). Y el cártel inmobiliario riéndose de cómo se limpia la imagen de Harfuch, con el comedimiento de su jefa.

Esto está lejos de representar la debacle de dicho partido, como en la frivolidad palaciega se toma la llegada de Jorge Romero (exalcalde en el corazón de esa mafia, la alcaldía Benito Juárez), pues más bien mientras más visible es el descaro, más nos quieren acostumbrar a desviar la mirada de los resultados que se obtendrán teniendo a neoliberales y tecnócratas de vuelta en el gobierno. No sólo lo que se nombra, existe (diría la presidenta), sino lo que se hace visible, se vuelve costumbre. De otra manera: sobre aviso, no hay engaño.

Se dirá que exponer lo anterior es una afirmación gratuita. O que se exagera al relacionar hechos que parecieran no tener conexión entre sí. Si la historia del país (y que se repite con variaciones diversas, pero teniendo la misma ruta central) no fuera como es para haber desarrollado un (según) capitalismo moderno llamado neoliberalismo, y una oligarquía que lo dirige a base de privatizar activos públicos, promover la corrupción y otra serie de prácticas denunciadas por muchos, y cada mañana durante el gobierno de AMLO, no habría que dudar.

Como dicen de común, no sólo es serlo, también parecerlo, y el cuche que una vez traga mierda, jamás la maña se le quita. Así como en diversas entidades surgieron candidatos reciclados en las elecciones federales de 2024 propuestos por MORENA, para que por esta vía su pasado prianista (reaccionario) e incluso corrupto se borrara sin mayor esfuerzo, ¿quién puede asegurar que los corruptos neoliberales y tecnócratas de ayer se arrepintieron de lo que hicieron, y ahora sí no volverán a hacer lo mismo?

Como el llamado neoliberalismo sigue en lo fundamental vigente en el país con nuevos matices, la reproducción de los cuadros en MORENA y la 4T que fungieron como personeros del gran capital (operadores) se da como un chapulineo, maquillados a granel para ponerse otra chaqueta: porque tienen las relaciones, diseñaron políticas, negociaron en lo oscurito y a cielo abierto. Ellos saben cómo hacerlo, diría la campaña de uno de los padres putativos de todo ellos (Zedillo).

Acaso por esta clase de situaciones ni el gobierno de la primera presidenta de México ni MORENA llaman a movilizarse ante las embestidas reaccionarias y gringas en torno a las modificaciones a la institución del Poder Judicial. Acaso la participación de la gente que votó por que continuara (según) la transformación sólo es visible como testimonio cuando se celebra una efeméride, un acto oficial de gobierno o de MORENA, prácticas por cierto similares a las que el priísmo en el gobierno legó como enseñanzas políticas (según).

Que las 2 únicas empresas con que todavía cuenta el gobierno nacional estén a merced de policías corruptos de Harfuch, tecnócratas y neoliberales calderonistas, y en su empuje tras bambalinas supuestos empresarios como el llamado cártel inmobiliario, no es un hecho cargado de ingenuidad, inocencia o puramente técnico en que los intereses sobre y en torno al manejo y posesión de energéticos en el país, adquiere un lugar distinto al estratégico conocido en el mundo.

El capitalismo en México (el llamado neoliberalismo) no ha cambiado ni con AMLO ni, por lo que ya se ve, cambiará con la primera presidente del país. Si bien durante el gobierno de aquél al menos la lucha contra la oligarquía era bastión esgrimido (aunque de hecho, esa nunca vio disminuir el tamaño de sus negocios, al contrario, por algo los bancos de hecho todos extranjeros ganaron 68% más durante el gobierno de AMLO, que en el de Peña Nieto), con la primera presidenta de México ni siquiera esa lucha aparece o se menciona alguna vez.

Puede aducirse que están en la luna de miel de los primeros 100 días del gobierno de la presidenta, para justificar la ceguera de quien no ve lo que no quiere ver. Pero esto es una tontería. Reforma o revolución si al menos fue un dilema que corrió los pasillos del gobierno de AMLO, aunque se tratase muy por encima sus implicaciones, en el gobierno de la primera presidenta de México está ausente cualquier referencia al respecto.

Cada día es la jaculatoria tecnócrata que parece no quisiera ver lo que sus propios correligionarios de gobierno están haciendo. Cerrarse los ojos, negarse a ver lo que hay de fondo en una realidad de capitalismo como en el que vivimos, más parece un ejercicio demostrativo de falta de cacumen (queriendo aparentar lo contrario), de soberbia enceguecedora, de ideología reaccionaria que nos tapa los ojos. Aunque se esgrima la ciencia, ésta no da para más si le damos el talante de conocimiento aséptico, operativo.

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