Foto: La Razón de México
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A la espera de que sea discutida la reforma para disminuir, de 48 a 40 horas a la semana, la jornada laboral en México, ¿Cuáles serían los argumentos de un obrero a un capitalista, según Carlos Marx, para reducirla?

En “El Capital”, el gran pensador alemán analiza el funcionamiento del capitalismo y describe cómo la base de dicho modo de producción es la apropiación del trabajo de la clase obrera.

Para ello, analiza la jornada de trabajo y explica cómo esta se divide en dos: tiempo necesario y tiempo excedente. El primero es el tiempo que le lleva al obrero producir su propio salario y el segundo es el tanto que se apropia el capitalista.

Por ejemplo, un obrero puede producir en 2 horas mercancías por el equivalente a su salario (el mínimo en México es de $248 pesos), pero como la jornada laboral es de 8 horas, el trabajador sigue produciendo durante otras 6 horas, mismas que serán apropiadas por el capitalista.

Es en el capítulo 8 de El Capital en el que Marx analiza “La Jornada de Trabajo”, ahí, imagina, con un toque de sarcasmo, lo que un obrero argumentaría a un capitalista para reducir la jornada laboral. Aquí reproducimos algunos de los principales razonamientos:

“La mercancía que te he vendido –le dice al capitalista-, se distingue de la chusma de las otras mercancías en que su uso crea valor, más valor del que costó. Por eso, y no por otra cosa, fue por lo que tú la compraste.”

“Tú me predicas a todas horas el evangelio del «ahorro» y la «abstención». Perfectamente. De aquí en adelante, voy a administrar mi única riqueza, la fuerza de trabajo, como un hombre ahorrativo, absteniéndome de toda necia disipación.”

“Alargando desmedidamente la jornada de trabajo, puedes arrancarme en un solo día una cantidad de energía superior a la que yo alcanzo a reponer en tres. Lo que tú ganas así en trabajo lo pierdo yo en sustancia, como trabajador. Una cosa es el uso de la fuerza de trabajo y otra muy distinta su saqueo.”

“Me pagarás solamente un día de fuerza de trabajo y consumirás en realidad tres. Esto va en contra de nuestro contrato y de la ley del cambio de mercancías. Exijo, por consiguiente, una jornada de trabajo de duración normal…”

“Exijo la jornada normal de trabajo, sencillamente porque exijo el valor de mi mercancía, ni más ni menos que cualquier otro vendedor.”

Y una vez que este obrero pensado por Marx finaliza su argumentación, señala que:

“El capitalista afirma su derecho como comprador a alargar la jornada de trabajo todo lo posible, hasta convertir, si pudiera, una jornada de trabajo en dos… por su parte, el obrero hace valer su derecho como vendedor, cuando trata de que la jornada de trabajo se limite a una determinada duración normal.” 

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