Foto de: Sin Permiso
Foto de: Sin Permiso

Por Israel

Si midiéramos el tiempo que dedicamos del diario a andar tragando mierda nomás por querer enaltecer nuestro espíritu individualista, nos daríamos cuenta el alcance que tal práctica tiene en la vida de cada uno. Y es que apendejarse sólo por reivindicar el individualismo de cada quien como si fuera creación propia, y no el resultado de la ideología que el capitalismo nos machaca por todos lados a diario, convierte al vivir en una réplica personal de la inutilidad de que exista el capitalismo y su explotación de los trabajadores.

Grandes teóricos de este nuestro tiempo hacen afirmaciones lapidarias que causan espanto para cualquiera que busque no razonar a base de una ideología reaccionaria. De modo más profundo, o con más o menos base en el individualismo, los teóricos del show cómico, mágico, musical en que se ha convertido presentar la carencia de ideas como grandes aportaciones de nuestros tiempos, afirman que el antiguo concepto (sic) de plusvalía simplemente no encaja en la realidad (sic). La razón se encuentra en la circulación (su simil= la renta de la tierra).

De modo tan impreciso como los llamados marxistas lo hacen (que no por leer El Capital se adhieren al planteamiento de su autor, aunque se digan marxistas), resulta que el antiguo concepto de plusvalía (sic) es inútil para explicar el capitalismo actual. En particular, en lo referido al incremento de los ingresos o riqueza (que conste, no se refieren al capital) de los millonarios en el mundo, vía los negocios de big data, plataformas y servicios de internet, bancos y monedas digitales.

El nuevo mecanismo(según esto) es el llamado tributarismo (sic), o sea, el pago de servicios similares al tributo que el siervo realizaba por arrendamiento de las tierras del señor feudal. Esta antesala de la agonía del capitalismo (sic) explicaría, por ejemplo, que en medio de una pandemia como la vivida por el Covid-19, aunque la producción y circulación de muchas mercancías (y de la economía en su conjunto) disminuyó, no sucedió una caída en los bancos y bolsas de valores.

Bajo tal razonamiento de tan grandes intelectuales que a falta de perspicacia se inventan similitudes entre fenómenos, lo único que parece haber es lo que un filósofo trasnochado llamó el asalto a la razón. Desde luego estos marxistas de hoy lo son porque se autollaman de este modo, ¡qué caray!, ni que no pudieran hacerlo o no se sintieran con el derecho de nombrarse como mejor les venga en gana. La ignorancia es atrevida, aunque provenga de algún profesor de universidad extranjera o con prestigio nacional, ¡no cabe duda!

Ya en el terreno del mundo real el que sea puede darse cuenta que no se necesita ser un avispado con larga trayectoria en análisis sesudos, copyrigth doctor en ciencias o algún otro científico que quiera proteger su conocimiento contra la piratería (pues todo en el capitalismo puede convertirse en propiedad privada), para preguntarse si de verdad existe el feudo en la propiedad del big data, internet, bancos, bolsas de valores y negocios pingües como estos.

No cualquiera puede acceder a formar parte de las filas de los dueños de esa clase de negocios, eso es cierto. Aunque tal exclusividad no deviene por realeza o cosa parecida, pese a que el elitismo de los capitalistas monopolistas pueda llevarlos a considerarse con una herencia peculiar, dado que el mundo hoy moldeado por el imperialismo a su servicio les otorgue derechos (así lo consideran)casi tan fantásticos para querer decidir destinos de países y territorios, por no decir del conjunto de los humanos mortales y prescindibles dado el caso.

De igual manera es tan oscuro el origen del incremento de sus fortunas o riquezas (ojo, que no de su capital) al considerar que sus negocios no forman parte de los capitales monopólicos que emplean mecanismos sofisticados para apropiarse, incluso, capital menos preponderante en el mercado (dicho con el eufemismo de tecnócratas) que no están (como si dijéramos) a la altura de su competencia, o engrosar sus ingresos estratosféricos a través de transferencias de valor que parecen de ensueño y, por lo mismo, irreales o increíbles.

Más fácil que buscar desentrañar tales mecanismos, como la concentración de ramas de la industria capitalista (ojo, que no por ofrecer servicios como la intercomunicación por banda ancha, para voz, datos e imágenes, dejan de ser mercancías y, por tanto, elaborados por trabajadores calificados y muy calificados, que a su pesar no dejan su condición subordinada respecto del capital), nuestros teóricos de hoy prefieren hacer comparaciones que más parecen chaquetas mentales, que el sesudo análisis con el que buscan sorprender.

Pero por doquier hay incautos. Hasta con doctorado y postdoctorado no faltan incautos que se imaginan arribar a un peldaño superior del pensamiento o del conocimiento humano, mientras más sofisticada sea la chaqueta mental que elaboren. Incautos o pentontos, es difícil distinguir entre unos y otros. Pero si el idiotismo llega hasta las cumbres del pensamiento tenido por científico, qué se puede esperar para los trabajadores enajenados y reaccionarios que viven reducidosal yugo diariode aferrarse asupapelde explotado poralgún capitalista.

Para alguien que se encuentra estudiando o dando clases en una universidad pública (por pinchurrienta que ésta haya sido convertida por el llamado neoliberalismo imperante todavía en el país que llamamos México) puede resultar banal darle tanta importancia al idiotismo que prolifera por doquier. Porque no está elaborado como teoría.Sea en cumbres del pensamiento científico, sea en mesa callejera que alimenta a muertos de hambre, el idiotismo sirve como arma para desmovilizar, confundir y subsumir al que sea por el capitalismo.

El capitalismo no forma la gente que le dará cristiana o pagana sepultura. Aunque en potencia exista por el lugar que ocupan los trabajadores dentro del modo de producción capitalista, hay un enorme trecho en que se convierta en realidad la circunstancia para materializar al ser que funja de su sepulturero. El idiotismo no es privilegio de unos cuantos que se encuentran en la academia o los recintos de la cultura o los programas de entretenimiento.

Diseminado por todos los sitios y medios que el propio capitalismo ha creado para reproducir su ideología reaccionaria, el idiotismo como arma se orienta no sólo para replicar valores y conceptos que refuerzan a este modo de producción. En realidad, como arma para anular, desmotivar y subsumir a los muertos de hambre, el ser idiota, actuar como idiota, estar inmerso en el idiotismo del capitalismo es la manera potenciada en el presente mediante la internet (por ejemplo).El manejo de información a la que se puede acceder con cierta facilidad.

De ser cierto que la saturación de datos e información nos hace sentir que existe una mayor libertad con las nuevas tecnologías de la información, pues se puede acceder a tantos registros que no parecen agotarse y hechos que suceden en cualquier lugar de la Tierra, muchas veces (como se suele decir) en tiempo real, con mayor razón crece en forma exponencial la sujeción que se vive para conducir nuestras vidas sin que apenas nos demos cuenta de ello. Nos idiotizan tanto que si quiera reparamos en este ser con que nos amoldan.

Lo anterior puede representar idiotismo por saturación. Y en el terreno económico hace pensar a los teóricos marxistas de recién troquel en un retorno al feudalismo mediante un servicio tecnificado por el cual se paga tributo. Se puede ser idiota de múltiples maneras, pero esgrimirlo con título universitario es patético al menos. Porque la inteligencia no se adquiere con más estudio o títulos académicos, el imperialismo ha aprehendido a consagrar la falta de ideas propias con parches, mezcla confusa de ideas o inventos estrambóticos aplaudidos.

Al hacernos creer que de este modo se aporta algo al conocimiento, las universidades se han convertido en un medio para idiotizar jóvenes en forma sistematizada empleando teorías o conocimientos científicos (sic). Ante la ausencia de ideas propias, de profesores y alumnos, si en algún momento se pensó a las universidades públicas en el país como cajas de resonancia de realidades sociales habidas, hoy son mero negocios de mafias estructuradas.

Antaño, las mafias vinculadas a intereses de grupos políticos, hoy se reconvirtieron a través de la puntitis, el sistema de investigación, grupos de trabajo inter, multi y transdicisplinarios, y una serie de relaciones y vínculos con partidos políticos. En el centro está el manejo del presupuesto público con el cuentan. Tan sólo para pipolandia, la decadente BUAP recibe más presupuesto que el municipio de la capital estatal, aunque menos que el gobierno local.

Hacerse doctor en ciencias o tener títulos académicos sólo es relevante en el México de hoy, en la medida que con estos se vincula a uno de los grupos de las mafias que controlan las universidades, centros de investigación, laboratorios y otros espacios en los que, a base de cochupos, componendas y complicidades para repartirse los recursos disponibles, quien busca que le paguen por conocer o generar conocimiento (sic), logra colarse previas relaciones, respaldos o apadrinamientos.

Hacer ciencia en el capitalismo actual, por múltiples razones, es una de las tantas maneras en que se han creado negocios para lucrarcon el conocimiento y la investigación. Y no nos referimos a los capitales que controlan, por ejemplo, la producción de fármacos o los servicios de internet. Con el llamado neoliberalismo, las universidades, centros de investigación e instituciones similareshan cambiado de tener una orientación para el conocer en sí, a ser vehículo para ampliar y transformar la producción de medios de producción y de consumo.

Este fenómeno es el que se les hace engrudo en el pensamiento a los grandes teóricos de nuestros tiempos (incluyendo, por supuesto, a los marxistas recién troquelados), pues esperan que con los esquemas mentales impuestos por el imperialismo por todos lados, se pueda hacer alguna clase de conocimiento. Tragar mierda es denigrante para uno y de por sí. Tragarla mediante chaquetas mentales super especializadas y requete elaboradas es, ni siquiera, respetar el lugar que tiene la creación del cerebro humano dentro de la evolución de la vida.

Para esta clase de idiotismo no se necesita siquiera tener título universitario. Y el esfuerzo o inventiva para elaborar explicaciones como las de un feudalismo tecnificado (tecnofeudalismo) y otras grandes ideas que demuestran el vacío del cacumen de quien las hace, evidencian la autodenigración a que se puede llegar cuando ni respeto a sí mismo se tiene. No es culpable del todo aquí el imperialismo, pues quien traga mierda en la forma que sea, lo hace por su propia mano.La ignorancia se puede combatir. Tragar mierda por decisión no se remedia.

La inutilidad del capitalismo no es sólo humana, o moral si se quiere expresar así, sino material (a base de los hechos, o evidencias les llaman). Que exista el peligro para que las formas de vida como se conocen hoy en la Tierra desaparezcan, es una de sus obras más acabadas. La llamada catástrofe global a la que aluden los científicos atómicos (sic)está sujeta,en última instancia, a que el capitalismo para vivir como modo de producción tiene que reproducirse, pasando por encima de lo que sea sin remedio.

Deja una respuesta

Trending

Descubre más desde Periódico Revueltas

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo