
De acuerdo con diversos informes y documentos, México ha comprado drones, miles de armas, buques, misiles, equipo de espionaje (Pegasus), a empresas de origen israelí, así como ha mantenido importantes lazos con el Estado sionista en materia de “capacitación” de personal militar y de seguridad.
La maquinaria de guerra sionista-fascista que desde el pasado 7 de octubre ha asesinado a más de 22 mil palestinos (y a miles más desde 1948, cuando inició la ocupación de Palestina), también ha participado –en distintas formas- en la cruenta guerra que vive México desde hace décadas y que ha colmado al país de cientos de miles de cadáveres.
El ente sionista de Israel ha sabido establecer relaciones simbióticas con otros regímenes o gobierno que requieren, para sostenerse, de la represión y violencia. Así, desde los noventa y sobre todo a partir de la “guerra contra el narco”, el comercio de armas y equipos israelíes a México ha aumentado.
Mientras que con la compra de armas a empresas israelíes, México ha financiado –directa o indirectamente- el genocidio del pueblo palestino, las armas sionistas han puesto su parte en el derramamiento de sangre que ocurre en México.
Según el informe “Comercio mortal. Cómo las exportaciones de armas europeas e israelíes están acelerando la violencia en México” -elaborado y presentado en 2020 por Stop Us Arms to Mexico- entre 2016 y 2018, la empresa “Israel Weapons Industries (IWI) vendió a México 23,772 armas pequeñas, valoradas en aproximadamente 34 millones de euros, para uso de las fuerzas policiales estatales y municipales”.
Una base de datos disponible en la página de Stop Us Arms to México[1], señala que con Felipe Calderón (2007-2012), cuando formalmente inició la “guerra contra el narco”, fueron adquiridas 3 mil 649 armas a empresas israelíes, por un valor de 90 millones de pesos; con Enrique Peña Nieto (2013-2018) se compraron 2 mil 226 armas, por valor de 40 millones de pesos.
Por su parte, registros de The Database of Israeli Military and Security Export[2] (DIMSE) establecen que México –sus Fuerzas Armadas-, han comprado a empresas israelíes: 2 drones Hermes-450, 2 Aerostar, 2 Dominator-2, helicópteros (Hawkeye) y aviones (Hércules) militares.
DIMSE también destaca la compra, en 2011 con Calderón, del Malware Pegasus –comercializado por la israelí NSO Group-, mediante el cual el gobierno mexicano (incluido el actual de Andrés Manuel López Obrador) ha espiado a activistas, defensores de derechos humanos y periodistas, el cual costó 160 millones de dólares, siendo el primer país en adquirirlo “convirtiéndose en un “laboratorio” para la tecnología de espionaje”.
Aún más: “Antes de la venta del software espía Pegasus a México, el gobierno mexicano operaba otros equipos de piratería y software espía. Al menos 12 estados contrataron los servicios de empresas de espionaje: Edomex, Jalisco, Puebla, Yucatán, Durango, Campeche, Tamaulipas, Querétaro, Sonora, Michoacán y Nayarit, además de dependencias federales del entonces Distrito Federal.”, señala DIMSE.
También en 2011, se señala en el libro “El papel de Israel en la militarización de México”, México compró 250 unidades del vehículo blindado “SandCat” de manufactura israelí, por un monto de 746 millones de pesos, una de cuyas unidades habría participado en la llamada “Noche de Iguala”, cuando fueron desaparecidos los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Aunque no existen mayores datos o registros de la adquisición de armamento o equipo israelí, por parte del actual gobierno de López Obrador, sin duda el material bélico heredado sigue en funcionamiento y contribuye al derramamiento de sangre en México, mientras que en Palestina miles han sido masacrados por dichas armas y otras más sofisticadas, con el gobierno mexicano en completo silencio.
[1] https://stopusarmstomexico.org/police-firearms-database/






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