
Por Jorge Álvarez Méndez
Reconocer el rostro del fascismo o disimular sus salientes rasgos hace la diferencia para asumir a quiénes se combate. No ha sido la constante poner en blanco y negro al triunfo de una fuerza política triunfantecon ese signo en la elección presidencial de Argentina. Su caudal de 14.4 millones de votos aun mantiene sin insomnio a quienes la califican con tranquilizadoras caracterizaciones. Al partido encabezado por Milei y a este futuro presidente se le ha señalado como neoliberal extremo, pro austriaco, anarcocapitalista, liberal-libertario, ultraderechista, político disruptivo, outsider. Prolongada es la cadena nominativa y escala cromática de grisáceos tonos adjudicados erróneamente a pardas y negras camisas, ocultas en el bosque nocturno y sacadas a la luz del día por el gran capital para zanjar la crisis.
La coyuntura inmediata a la segunda vuelta de las presidenciales encontró una cauda de análisis, opiniones y apreciaciones para encontrar el lugar ideológico donde colocar al futuro presidente de Argentina. Ha correspondido un torrente de argumentos (otros no tanto) para encajar al personaje en su rol individual, para encapsular a la época histórica en el episodio electoral, y también para comprimir una fuerza política y social en una secta emergente. Al olvido categorías con alguna valía como el espíritu de época, o como era histórica y ni se diga lucha de clases.
Pasemos una ojeada a diversas posturas enarboladas en medios de izquierda para debatir el perfil individual de Milei en torno a las medidas de su futuro gobierno. Esa personalización ha dado el tono dominante a los balances y estos a su vez son postelectorales únicamente. Una notable constante es rechazar la caracterización de fascista porque se le trata como un personaje de la política.
Lejos de enmarcarlo como representante de una clase social enfrentada a recomponer su régimen en lo económico y político para llevar la crisis a la imposición de medidas de Estado de excepción, cancelación del derecho a la manifestación, agresión a las organizaciones de los trabajadores, reivindicación de la dictadura militar.
Pascual Serrano: “Mi opinión personal es que Milei será, sencillamente, otro gobierno neoliberal más, nada fuera de lo habitual. Sus berridos y radicalismos son solo el nuevo método, hoy dominante, de lograr levantar ilusiones de ruptura en poblaciones indignadas (veremos esto en el análisis de la forma, más adelante), pero sin ninguna definición ideológica”.[1]
Atilio Boron (teórico argentino): “[…] tiene ideas que no tienen nada que ver con la realidad. Es una especie de profeta del ultraliberalismo”[2].
Roberto Montoya: “Es un poco frívolo pensar que Milei hoy en día -no sabemos en el futuro- se puede plantear como un fascista si nos atenemos a los términos clásicos del fascismo de los años 20 y 30 yo creo que fundamentalmente es un neoliberal radical que lleva a extremos ese neoliberalismo.” [3]
Aram Aharonian: “Pese a los rasgos fascistizantes de su discurso y sobre todo el de su candidata a vicepresidenta Victoria Villarruel, no conformaron un movimiento fascista”[4].
Martín Mosquera: “Utilizaría una categoría de Stuart Hall para describir a Thatcher que era ‘populismo autoritario’, es decir, ‘yo represento al pueblo, yo tengo el mandato electoral y voy a luchar contra minorías particulares que defienden sus propios intereses corporativos’”[5].
Hasta aquí las voces recogidas para no abonarle más al vacasagradismo académico y mediático; pero sí para recoger posturas referentes en la izquierda. Unos botones de muestra condescendiente con el reconocimiento del fascismo. Lejos de recortar en esos pasajes la parte del análisis social, más bien este se ausentó al centrarse en una persona, fuera de límites históricos cuya precisión permiten colocar en su justa dimensión los derroteros de la lucha política a través de cómo representan una necesidad histórica entrelazada a una contingencia.
No se trata de endilgar el mote más exacto al fenómeno, sino de desentrañar sus contradicciones: el agotamiento de la dominación del capital (Argentina, entre otros países) desactiva los canales de representación democrática para regular el uso de la fuerza como ocurrió en la dictadura cívico militar impuesta en el cono sur durante los setenta. Eso se llevó al extremo de tener a 30 mil desaparecidos políticos.
Sindicatos, partidos de masas, instituciones públicas en donde pudieron avanzar algunas demandas para amortiguar la dominación de clase capitalista quedan hechos añicos al generar el clima ideológico hiper individualista y el desencadenamiento de la anunciada represión generalizada para favorecer al capital monopólico sobre todo financiero.
Más claridad la de los sicarios del Fondo Monetario Internacional como el expresidente de ese país para dar combustible en calidad de lumpen a una base social convocada a abatir las movilizaciones populares de resistencia: “el núcleo revolucionario de Javier Milei formado por jóvenes no se va a quedar en casa si estos señores empiezan a tirar toneladas de piedras, los jóvenes van a salir. Entonces los orcos van a tener que medir muy bien cuando quieran salir a la calle a hacer desmanes”[6].
Es decir, ante el brutal ajuste anunciado por la triunfante fuerza política (encabezada por Milei y Macri) se anticipa el montaje de un escenario social de guerra civil en las calles con el uso de las fuerzas represivas para aplacar la protesta del mayor movimiento sindical obrero en América, acuerpado en enormes centrales sindicales.
¿Es una discusión de cuál es la escuela de pensamiento económico la de las políticas a aplicar? ¿El cascarón discursivo de libertarismo y anarco capitalismo se oponen al fascismo? Vayamos a ello.
[1]Sobre Milei, la forma y el fondo;https://www.elviejotopo.com/topoexpress/sobre-milei-la-forma-y-el-fondo/
[2]https://radio.uchile.cl/2023/11/22/atilio-boron-sobre-figura-de-javier-milei-es-una-especie-de-profeta-del-ultraliberalismo/
[3]La motosierra de Milei. Zona Comanche (programa de Canal Red).https://www.youtube.com/watch?v=Un7Mkn1B_9M&list=PLDdVfnvAAdgP2aYvxTIXHT7OuhzzXA1fD
[4]El temor provocado por el libertario limita un cambio progresista;https://rebelion.org/780023-2/
[5] Participación en el citado programa de Zona Comanche.
[6]La hora de los orcos;https://www.elcohetealaluna.com/la-hora-de-los-orcos/






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