
Por Brenda Cabello y Alfonso Ruiz
“Somos el pueblo más antiguo de América…tenemos más de tres mil años que vivimos en este territorio y la verdad tenemos que protegerlo”, señala Don Facundo, ante el Programa Municipal de Desarrollo Urbano (PMDU) que el Ayuntamiento panista de San Andrés Cholula pretende imponer.
En entrevista con Periódico Revueltas, pobladores, parte de Cholultecas Unidos en Resistencia, acusaron al PMDU de quererlos “exterminar como pueblos originarios” y, con ello, sus tradiciones, usos y costumbres.
Nos quieren hacer una ciudad compacta, enlatar como sardinas, sin espacio, sin agua, denunciaron.
Desde el cerro de San Antonio Cacalotepec, donde se puede observar a fraccionamientos y edificios de lujo que crecen amenazantes, como maleza, al lado de milpas y nopaleras, señalaron que el PMDU pretende el arribo, en ocho años, de 80 mil habitantes, lo cual implicaría una presión importante a las reservas de agua, de la cual, señalaron, ya existe escasez.

Mientras los cholultecas denuncian que el cambio de uso de suelo que conllevaría el Programa Municipal implicaría un alza de impuestos, con lo que serían despojados o presionados a vender sus tierras, al fondo se observa un fraccionamiento amurallado y un centro ecuestre en el que la población, indiferente, realiza sus actividades.
Acusaron al gobierno municipal panista de Edmundo Tlatehui de simular consultas ciudadanas y no reconocerlos como pueblos indígenas, para con ello impedir la realización de consultas previas, libres e informadas, como lo establecen el Artículo 2 de la Constitución y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

“No podemos aguantar, sabemos que somos un pueblo y tenemos derechos, esperemos que lo hagan, sabemos que el gobierno, los gobiernos nos dan vuelta”, indicaron.
Zonas de amortiguamiento que protejan zonas agrícolas, proponen
Por ello, expresaron, han trabajado en una propuesta alterna a la del Ayuntamiento, en la que proponen “zonas de amortiguamiento” como un “cinturón de tope” entre las zonas rurales y urbanas, donde se contenga el crecimiento de los desarrollos inmobiliarios.

Mencionaron que, en su plan, previenen y protegen a la zona agrícola, la cual debe ser de baja densidad, para ir “creciendo naturalmente”, como lo requieren los pueblos y que no sea “una invasión a corto plazo”.
“Con el cambio de uso de suelo los que vengan se sentirán afectados, serán quienes estén hostigando. Yo quisiera decir que somos poseedores de la tierra y lo que quieren ellos es que seamos empleados o unos desplazados”, explicaron.
El PMDU, denunciaron, plantea una “zona de transición” o “zona de impulso” en las cuales se podrá urbanizar. Por ejemplo, mencionaron que el municipio propone nombrar como zona de riesgo -y no de amortiguamiento- al área cercana a una presa en Tlaxcalancingo, para con ello poder cerrar la presa y luego vender los terrenos.

Denuncian discriminación y limitación para participar
Acusaron que en las reuniones con el ayuntamiento y el gobierno estatal se ha limitado su participación y exigencias, pues los callaban cuando proponía algo, por lo que acusaron discriminación, lo cual fue una de las razones por la que acudieron a la Comisión de Derechos Humanos del Estado.
Señalaron que muchos medios de comunicación acuden a sus conferencias “bajo contrato” por lo que informan mal y la población queda “desconcertada” respecto a lo que hacen.

Invitaron a la población en general, universidades y organizaciones a que puedan opinar a favor de los pueblos y de que lo que ellos proponen es viable.
“Somos pueblos pacíficos, que abrimos los brazos para recibirlos, simplemente tenemos usos y costumbres”, señalaron, pues si avanza la urbanización “no habrá convivencia”.
“Los que quieran integrarse a este movimiento, a veces estamos cansados de nuestra jornada, pero el resultado será a beneficio de nosotros mismos, porque tenemos hijos, tenemos familia, no me gustaría que me desplazaran. Este trabajo que se está realizando creo que es un esfuerzo que debería ser comunal así como el beneficio”, finalizaron.
Décadas de despojo en el pueblo más antiguo de México
El despojo de los pueblos cholultecas data de las décadas de los setenta y ochenta, con la expansión industrial de la ciudad de Puebla que incluyó la construcción de la autopista federal Puebla-Atlixco, mediante la cual se expropiaron grandes ejidos de San Andrés Cholula, Cacalotepec y Tlaxcalancingo.

La carretera, además, fragmentó a los pueblos, en una división que aún puede observarse: por un lado, el desarrollo de fraccionamientos y edificios de lujo y, por el otro, viviendas con pequeñas parcelas de tierra que se ven, cada vez más, presionadas por los desarrollos inmobiliarios.
En los noventa, se expropiaron más de 1 mil hectáreas y comienza la urbanización de los pueblos cholultecas, a través del “Programa de Desarrollo Regional Angelópolis”, la cual no ha cesado desde entonces, acompañada del despojo y represión.
Cholula, además de albergar la pirámide con el basamento más grande del mundo, ha estado habitada ininterrumpidamente al menos desde el año 500 A.C., siendo habitada por Olmecas, Teotihuacanos, Olmecas-Xicalancas, Toltecas-Chichimecas, Huejotzincas y mexicas, previo a la conquista española. ¿Qué más pruebas requiere Tlatehui para comprobar la condición de pueblo indígena de Cholula?






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