Cuando pensamos en represión y violencia, siempre imaginamos eventos donde hay mucha sangre, muertos y heridos. Pero la violencia siempre teje más fino y es la que poco muestra su brutalidad, la más eficaz, porque convence al violentado de ser el culpable e incluso argumenta que el victimario es el más ofendido. Estas prácticas son más comunes de lo que pensamos y hoy narramos una, a cargo de nuestra conocida Laura Rosalinda Ramírez Moreno. Porque no debemos aceptar como práctica común estas violencias.

Es conocido por los alumnos de IAVEP que cada que un compañero decía algo sobre las instalaciones del instituto, preguntaba por el ejercicio de los recursos económicos para la escuela o se atrevía a señalar el acoso de un profesor, era más fácil que aquel compañero se fuera de la escuela a que la señora Rosalinda atendiera o si quiera, tocara con el pétalo de una palabra al profesor.

Así el instituto se encontró en un silencio constante por años, con la amenaza de que si osaba alguien hablar, la escuela se cerraría, y sin embargo, este silencio hundía más y más a la escuela, no sólo en lo material con el ejercicio opaco de los recursos, también en lo espiritual, pues no se le olvidaba a los estudiantes. Como cuando una compañera acusó de acoso a un profesor, la señora Rosalinda la puso ante él, ante otros profesores y compañeros, para acusarla de mentirosa (la compañera terminó abandonando la escuela), o cuando a un compañero le “perdieron sus papeles” y no lo dejaron titular o muy recientemente la constante “equivocación” en las calificaciones de quienes quieren que su escuela mejore y no siga bajo esta administración sórdida.

Pero el método violentador de Ramírez Moreno, se ha ido refinando o quizá intenta perfeccionar: como deshacerse de estudiantes incómodos. Desconocemos su intención, pero sabemos ahora, gracia al testimonio de una compañera a la que Laura Rosalinda ha perseguido e intenta hacer que se vaya de la escuela, como lo ejecuta:

Paso número 1. Desprestigiar a la alumna o alumno ante sus padres

Hace dos semanas la madre de una de las jóvenes que acusó a Jeffrey Cabañas de acoso sexual, recibió una llamada, quien la buscaba era la señora Laura Rosalinda, para encomiarle a que hiciera un escrito en donde dijera que su hija era una mentirosa, que el acoso no había pasado y no existían pruebas contra el que fuera profesor de su hija en segundo semestre. La madre ante la exigencia de la mujer, explicó que su hija es mayor de edad y que incluso había entregado evidencia y sabía lo que había pasado, por lo que ella no se iba a meter.

Dos cosas cuestionables resultan del paso número 1: la primera, que la señora Laura Rosalinda usó los datos depositados en la institución para llamar a la madre de la joven con la intención de que se retractarse de la acusación, es decir, la servidora pública usa la información de los jóvenes para cumplir sus propósitos, con ello podemos decir, puede extorsionar, acosar, buscar, intimidar a cualquiera que se encuentre en la escuela.

La segunda, el intento de la servidora pública de hacer que una joven se retracte por medio de sus padres y desprestigiando a la joven ante ellos, llamándola “mentirosa”, a sabiendas que la joven  le entrego evidencia tanto a ella como a la supervisora Claudia GonzálezGutiérrez de lo que sucedía con el ciudadano Jeffrey Cabañas.

Paso número 2. Campaña de desprestigio en la escuela

Ante el rechazo recibido por la madre de la joven, comenzó a correr el rumor en el IAVEP, de que la joven había mentido al señalar a su entonces profesor de acoso, y entre jóvenes cercanos a la señora Rosalinda comenzó a señalársele como mentirosa, culpable de que el señalado de acosador no dé clases y ronde como carroñero por el instituto, incluso se llegó a decir que por culpa de alumnas como ella, el acosador estaba sufriendo la desintegración de su familia.

Notamos de nuevo dos aspectos interesantes, el primero, que quien debería velar por el bienestar de lo jóvenes es quien los desprestigia, valiéndose de su puesto, para aislarla como si fuese una “manzana podrida”. Y la segunda, que busca usar a un grupo de jóvenes para sus intereses, en algunas universidades a estos grupos serviles se les conoce como porros

Paso número 3. Persecución y/o presión

La señora Ramírez Moreno, no contenta con lo anterior, busca de manera constante a la joven en la escuela, va a su salón, les pregunta a sus amigos en dónde está, y esta pareciera una preocupación genuina, pero la motivación es para que retire lo dicho, por lo cual se cuida mucho y lo hace de forma privada, aislada. Así logra intimidar a su víctima y no deja pruebas, pues la campaña de desprestigio emprendida le permite ante cualquier situación “lavarse las manos” o acusarla de “mentirosa”

En este paso nuevamente notamos, la perversidad con la que actúa y la persecución y presión que ejerce ante una joven que sufre las consecuencias de haber señalado a un profesor que tiene el respaldo de la señora Rosalinda y cómo va generando un ambiente difícil, pesado y hostil hacia esta joven.

Consecuencias:

Los compañeros víctimas de la señora Rosalinda terminan yéndose de la escuela por ser señalados, acosados y perseguidos. Comienzan por faltar a clases, como consecuencia reprueban alguna materia, se aíslan y por último se van.

Así logra mantener el puesto de directora, por medio de los recursos perversos, que violentan a los jóvenes y que además no deja pruebas.

Otras formas de deshacerse de alumnos incómodos que practica son: la desaparición de documentos, mandar a profesores a intimidar a alumnos, cambiarles sus calificaciones, no permitir la titulación y acusar de revoltosos a jóvenes para que dejen de hablar.

Actualmente la joven que nos compartió su caso nos comunica que ha sufrido un nuevo asedio por Ramírez Moreno, buscándola para que ponga la denuncia contra Jeffrey Cabañas o dimita y así poder poner de nuevo a dar clases al susodicho.

Según el balance de Rosalinda, es ganar-ganar, porque si la joven pone una denuncia, se erigirá como la defensora de las mujeres y con ello intentará limpiar su nombre y si no hace la denuncia, mantendrá el discurso de que son solo chismes, que en el IAVEP no pasa nada.

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