“Este llamamiento resuena en todos los idiomas. Millones de mujeres proletarias hacen sonar este llamamiento […] Abajo el capitalismo, que sacrifica a cientos de personas en el altar de la riqueza y el poder de los propietarios”. Manifiesto de la Tercera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en Berna en marzo de 1915.

Por Christian Herrera

Es común encontrar en los medios de comunicación y en las conversaciones cotidianas el catalogar al 8 de marzo como el “día internacional de la mujer”, celebrando a todas por igual,por el simple hecho de pertenecer al género femenino.

La celebración del 8 de marzo, visto así, consiste en vitorear a las mujeres por serlo, y se difunde dicha idea felicitando a las mujeres por haber nacido y por existir. Tradicionalmente, en dependencias de gobierno y empresas se desembolsaba dinero para regalar a todas las mujeres flores porque “es su día”. En las escuelas se les exhortaba los varones comprar un regalo para felicitar a sus compañeras.

En las conversaciones de whats app todavía circulan imágenes que evocan a la mujer como lo más sensible, la más amable, la flor más hermosa, como obra divina, lo más elevado del universo, la de los ojos hermosos, la de la sonrisa bonita,por decir algunas de las cursilerías más comunes.

Bajo esta forma frívola, se mete en el mismo costal a explotadoras y explotadas, se les celebra simultáneamente a aquellas mujeres que votan en los congresos contra la legalización del aborto, junto con aquellas que luchan por la legalización del mismo.

Se celebra en su conjunto a las señoras del narco, junto con las mujeres víctimas del asesinato y la desaparición que conlleva el negocio de las drogas ilegales.

Celebrar en abstracto a las mujeres por su condición, implica aplaudir simultáneamente a las proxenetas que se benefician de la esclavitud sexual, junto con aquellas que luchan por liberar a las víctimas de la prostitución.

Vitorear a todas las mujeres, implica solemnizar a aquellas que deciden arrasar con países enteros por medio de la guerra imperialista (como Hillary Clinton*)o aplaudir a mujeres que intentan ampliar la edad de jubilación y recortar las prestaciones sociales de las mujeres (como Christine Lagarde**).

La trampa que supone celebrar a las mujeres en general implica omitir que también son mujeres quienes trabajan y se benefician del detrimento de las condiciones de existencia de la inmensa mayoría.

Por otro lado, frivolizar el 8 de marzo implica olvidar el origen histórico de la fecha, el cual remite a la celebración de la Segunda Reunión Mundial de las Mujeres Socialistas, realizada en agosto de 1910 en Conpenhague, Dinamarca.

En dicha reunión, la feminista revolucionaria marxista Clara Zetkin propuso que el 8 de marzo se conmemorara la lucha de las mujeres trabajadoras por mejores condiciones laborales, específicamente, a las trabajadoras manifestantes que laboraban en la empresa textilera “Cotton” de Nueva York, quienes fueron duramente reprimidas en marzo de 1908, dejando un saldo de 129 obreras muertas en un incendio.

Las reivindicaciones de la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas incluían la emancipación política de las mujeres por medio del derecho al voto femenino, junto con la emancipación económica de las obreras, al declarar como enemigo al capitalismo y las guerras que este desata.

Es pertinente considerar que, si bien la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas no origina el movimiento feminista, establece una dimensión esencial de la emancipación de la mujer, al considerar que no basta con equiparar en derechos a mujeres y hombres, cuando ambos están sometidos a un régimen social en donde el capital es la potencia económica que lo domina todo, y privilegia el enriquecimiento de pocos en detrimento del resto de la sociedad.

En nuestros días, mientras subsista la enorme desigualdad y la privación de prestaciones sociales fundamentales, muchos de los derechos sociales conquistados por las mujeres tenderán a convertirse en privilegios mientras no se vuelvan universales para todas las mujeres.

La igualación de los ingresos de los hombres frente a las mujeres no resulta emancipadora cuando ambos sexos obtienen salarios de hambre. El derecho a la maternidad no se ejerce en tanto las empresas sigan recurriendo al despido cuando sus trabajadoras se embarazan. El derecho al aborto se vuelve letra muerta cuando las mujeres pertenecientes a los sectores más depauperados de la sociedad son incapaces de pagar clínicas abortivas, y el servicio de salud público no logra ofrecerlo de forma universal.

En este sentido, resulta esencial considerar que los exiguos salarios, las penurias que supone trabajar o estar desempleada bajo el capitalismo, y la privación de los satisfactores básicos, todo ello implica formas por las cuales el capital subyuga a las mujeres y, en su contrapartida, la lucha emancipatoria de las mujeres implica su enfrentamiento contra el capitalismo y sus esbirros.

Este planteamiento de ninguna manera supone que el conjunto de coerciones que enfrentan las mujeres socialmente solamente es originado por el capital, como si todas aquellas violencias existentes orientadas hacia la mujer hayan sido originadas exclusivamente en la sociedad burguesa, dado que, desde el surgimiento de la propiedad privada y la transición de las sociedades matriarcales para convertirse en patriarcales y la conformación de una ideología dominante machista, la mujer ha sobrellevado su existencia, privada de ejercer derechosreservados a los varones, enfrentando diversas formas de violencia.

Este conjunto de formas de opresión dirigidas contra la mujer, aquellas que no necesariamente son ejercidas directamente por el capital,serán objeto de la segunda parte del presente trabajo.

*Como secretaria de Estado, Hillary Clinton fue responsable de la invasión estadounidense sobre Libia, también apoyó la guerra de Bush sobre Irak y como responsable exterior protagonizó la mayor venta de armas de su país al extranjero.

** Al presidir el Fondo Monetario Internacional de 2011 a 2019, Christine Lagarde apoyó el incremento de las semanas cotizadas para jubilarse, y fomentó la reducción de prestaciones sociales de los adultos mayores, todo ello so pretexto de mantener la estabilidad monetaria internacional.

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