Por Aldo Quiroz

«Daremos golpe de Estado a quien nos dé la gana, ¡Lidien con eso!» [1]Fueron las palabras que el golpista director ejecutivo de Tesla, Elon Musk dijo posterior al golpe de Estado de 2019 en Bolivia contra el presidente Evo Morales.

Lo dicho por el magnate apologista del genocidio y el fascismo―características propias del golpe en Bolivia, las cuales ni la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), brazo de la OEA, ha podido negar y ha tenido que aceptar que hubo “masacres” durante la represión en ese hecho [2]―no es un desliz, ni parte de su estrategia comunicacional que intenta investir de “gracia” la sangre derramada por el empresariado de esa calaña; es un posicionamiento claro, reflejo de que atrás de toda defensa a ultranza de la propiedad está un asesino.

El hecho que sustenta la conexión entre Musk y el golpe en Bolivia es aquel donde está involucrada la empresa ACISA de origen alemán; dicha empresa, fabricante de baterías de litio, tenía como cliente a Tesla en el año del golpe en Bolivia (2019). El presidente Evo Morales canceló un contrato de explotación de litio boliviano con ACISA unos días antes del golpe [3]; señal clara que fue parte del entramado de razones que sustentaron el ignominioso suceso.

Esa participación empresarial en el golpe contra Evo Morales―que involucra al golpista Musk― es muestra de las redes que las empresas tejen con las oposiciones locales contra gobiernos populares; oposiciones conformadas por empresariado, funcionarios públicos que fungen como empleados de ese empresariado local y extranjero, además de elementos de las fuerzas armadas que son instrumentos de esas fracciones. Toda esa red de protección de los negocios de saqueo transnacionales es la que está en la disputa por el territorio y por el litio mexicano.

La empresa Tesla―dedicada a la fabricación de autos eléctricos y equipo para generar energía a partir de fuentes solares―se instalará en México con una planta de enorme magnitud de autos eléctricos; el presidente López Obrador expresó en febrero que no se daría permiso a dicha planta si pretendía instalarse en Nuevo León, debido al problema de abasto de agua que tiene la región y de la cual todo el país ha sido testigo, la más reciente se suscitó en 2022; la propuesta de AMLO era la instalación de la planta en el sureste.

La propuesta de AMLO inmediatamente fue rechazada por medios de comunicación, gobernadores de oposición (específicamente el de Nuevo León), empresarios locales y supuestos expertos en inversiones internacionales. Se instaló la narrativa de la pérdida de una inversión de 5 mil millones de dólares en México; como si esa inversión fuera benéfica para alguien más que no sea el magnate Musk. El 27 de febrero, AMLO negoció directamente con Musk resultando la instalación de la planta en el lugar donde quiso el empresario: Nuevo León.

De ese resultado no puede derivar nada más que el beneficio de Musk; pues la fabricación de los autos eléctricos (como la de cualquier otro auto) implica desplazamiento de personas de sus lugares de origen, acaparamiento de servicios, uso de agua de la población, contaminación y lo más peligroso de todo: afianzamiento de redes de mercenarios para desestabilizar gobiernos y apropiarse de los recursos naturales y minerales.

La política de AMLO respecto a los energéticos ha sido buscar el fortalecimiento y el privilegio de la industria nacional y estatal por sobre la privada, ha intentado blindar los recursos a través de darle más juego en el mercado local y creando infraestructura a las paraestatales como PEMEX, sin embargo, esto lo pone en guerra constante con el empresariado nacional e internacional. Esta negociación respecto a Tesla, que, según el canciller Marcelo Ebrard duró 14 meses es parte de esas disputas por la propiedad sobre los recursos.

El problema para AMLO es el juego dado a la industria transnacional (uno de sus logros más difundidos es el aumento de la Inversión Extranjera Directa en su sexenio) y la falta de consolidación del respaldo popular en esas negociaciones a menos que él lo convoque; por esa razón ha cedido espacios vitales, que adelgazan el blindaje real a sus propias políticas como la de la explotación nacional del litio; el cual queda ahora en la mira del golpista Musk, quien seguramente ya tiene redes políticas para cabildear y desestabilizar en caso de ser necesario.

AMLO en sus constantes ejercicios de comunicación, abre oportunidades para que las personas se movilicen y respalden sus propuestas o incluso las acoten en caso de que estas se carguen demasiado en favor del empresariado; la cuestión es generar desde la base esa capacidad de identificación de los momentos en los que se debe dar esa exigencia o respaldo al presidente; para arrebatar las negociaciones a la cúpula es necesaria esa formación y articulación popular.

Referencias

[1] Cuenta de Twitter de Evo Morales @evoespueblo. https://twitter.com/evoespueblo/status/1481442177427202048

[2]La CIDH confirmó «masacres» de civiles por parte del Gobierno de facto de Jeanine Áñez. En:TELAM SE 2022. https://www.telam.com.ar/notas/202108/565352-bolivia-derechos-humanos-masacre-golpe-estado-evo-morales-senkata-sacaba.html

[3] Evo Morales canceló días antes del golpe un proyecto de explotación de litio de una empresa alemana proveedora de Tesla. En: Li. Litio América Latina. https://lithiumcongress.com/es/evo-morales-cancelo-dias-antes-del-golpe-un-proyecto-de-explotacion-de-litio-de-una-empresa-alemana-proveedora-de-tesla/

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