Con el temor de ser optimista o quizá muy pesimista escribo estas líneas porque considero se hace necesario detenernos a reflexionar de lo vivido en el Instituto de Artes Visuales del Estado de Puebla (IAVEP), sobre el cúmulo de experiencias, los sinsabores con los que nos hemos topado, pero también, las batallas ganadas y, sobre todo, las conclusiones a que como estudiantes hemos llegado.

Comenzaré por recordar qué ha pasado ya casi un año desde aquella primera marcha emprendida por el dolor y la lucha por nuestro instituto, aquel 11 de marzo de sol abrazante en donde por primera vez entendimos que no estamos solos, que nos tenemos los unos a los otros, que nos conjunta más que los gustos particulares, el amor al estudio y la necesidad de tener una escuela digna para que nosotros y las generaciones futuras tengan una escuela de artes pública.

Las primeras denuncias sin duda nos indignaron, se sabía a voces que en el instituto había profesores acosadores, que las instalaciones no cuentan con las características de una escuela digna y que la señora Rosalinda sabía de todo y se dedicaba a intimidar a todo aquel que dijera algo. Pero la indignación tomó forma de organización cuando de boca de las compañeras salieron los nombres y los actos ignominiosos que habían sufrido por parte de personajes como Jeffrey Cabañas, León Olarte y Noé Ortega y el dolor se apoderó de nosotros al saber que un compañero había muerto de COVID debido a que la que usurpa el cargo de directora le negó el alta en el seguro social, al cual en ese momento no sabíamos que tenemos derecho.

Hubo compañeras que no dudaron en dejar de hacer cualquier cosa por asistir a la marcha, quienes pidiendo prestado o viajaron desde sus pueblos para a reunirse con nosotros y caminar por el bulevar 5 de Mayo, fue aquella nuestra primera lección importante, no basta con saber, ni basta con indignarse, hay que organizarse, esta es la única manera de transformar la realidad, de cambiar el IAVEP.

Este evento trajo consigo una vorágine de aprendizajes particulares para todos, hubo quienes compartieron la comida, la casa, los gastos, la solidaridad como elemento fundamentalmente humano. Pero también vino la primera mentira, la señora Ramírez Moreno, tras las mesas de diálogo con los responsables de la SEP estatal y gobernación, prometió rectificar el camino, cosa que ahora comprendemos es imposible para la susodicha.

Y, sin embargo, obtuvimos diversos triunfos que a la luz del tiempo pueden parecer pequeños, pero dicen que el mundo, no se hizo en un día.

El primero:  retiraron de las aulas a Jeffrey Cabañas, León Olarte y Noé Ortega, su pasear aún por la escuela si bien no es grato, sigue recalcando que los estudiantes tenemos memoria y sabemos quiénes son ellos.

El segundo: comenzaron a salir a luz pública las condiciones materiales del instituto, hasta podríamos decir se hizo famoso, lo que no pone en tela de juicio la capacidad de los estudiantes, pero exhibe la ineptitud de los directivos.

Tercero: se reconoció públicamente como un derecho el estar dado de alta en Instituto de Seguro Social, lo que a más de uno ha ayudado a garantizar su salud.

Cuarto: se detuvo el acoso como práctica constante, si bien puede ser que existan en el futuro nuevamente este problema, el visibilizar hizo que se condene y rechace en nuestra escuela.

Quito: se comienza a hacer una práctica normal el exigir nuestros derechos.

Y sexto y más importante: frente a los nuevos problemas como el intento de cobrar cuotas en febrero de este año, la organización logró detener por el momento el cobro y sigue buscándose que no se aumente.

Los puntos anteriores sin duda hacen referencia a nuestros triunfos como estudiantes, sin embargo, aún falta más organización para lograr la verdadera transformación de nuestra escuela como diría Andrés Manuel López Obrador “El cambio verdadero”.

Entre los problemas inmediatos está buscar que las cuotas de reinscripción no aumenten por lo que diversos estudiantes nos hemos reunido con el Diputado Federal Alejandro Carbajal, ya que hemos agotado las instancias internas.

Otro de los problemas presentes es la intimidación que busca propiciar la señora Laura Rosalinda Ramírez Moreno debido a que le incomoda que se hable de los recursos económicos que se le han entregado a IAVEP y ha empezado a decir en el instituto que demandará  a Rachell Gabriela Macias Garay, cabe señalar no es primera vez, ni la última, ya lo ha hecho con otros alumnos.

Ahora sabemos que el problema de la cuestión material en nuestra escuela quizá no se trate de cuánto presupuesto se le asigna, sino el cómo se ejerce o el quien se lo apropie, ya que ha salido a luz que en 2020  el IAVEP  obtuvo más de 400 mil pesos y en 2018 se otorgó un contrato para reparación de la escuela  a la empresa  Urbanizadora ADRP S.A. de C.V. que ha sido señalada de facturera fantasma, y desvíos en escuelas de Puebla. Queda entonces la duda, la señora Ramírez no sólo intimida sino también ¿factura?, de esto hablaremos en nuestra siguiente entrega. 

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