Por Guillermo Gutiérrez y Natalia Romero
A nuestra disposición se encuentran exhaustivas investigaciones respecto a grupos de ultraderecha que surgieron en la segunda década del siglo pasado y que han -y siguen- operando -haciendo trabajo de convencimiento, buscando afiliados afines a través de discursos mediáticos, etc.- en distintos ámbitos del país por medio de los distintos funcionarios públicos, en específico los pertenecientes a los partidos conservadores -como el presidente los llama.
Dichas investigaciones, como la del periodista Álvaro Delgado, develan que en el estado de Puebla, por los años 50’s (previos a la Reforma Universitaria) el Yunque (1954), cooptó y dio formación a estudiantes, que se aglutinarían en el Frente Universitario Anticomunista (FUA) con el fin de erradicar el movimiento u organización de carácter de izquierda (de tintes ideológicos democráticos, socialistas–comunistas). Una vez consumada la reforma Universitaria, los grupos de derecha no permearon dentro de la universidad, siendo los estudiantes quienes mantenían en alto los caracteres de Democrática, Crítica y Popular. No obstante, desde los años 90’s está muy lejana a mantener dichos caracteres (democrática, crítica y popular). Ahora es la llamada Nueva Cultura Universitaria la que acerca a los estudiantes a ser lo que en ese entonces sería un FUA (ya sea consciente o inconscientemente).
La UAP, cómo una universidad oficialmente afiliada a la ANUIES (que es la asociación empresarial que se cree dueña la educación pública de todos los nivel académicos en México) acata todos los mandatos que este grupo empresarial ordena[1], resultado de eso es el proceso de privatización que impide el acceso universal a la educación y por lo tanto, quienes entran a estudiar pertenecen a un sector que tiene como prioridad la movilidad social, es decir, les da miedo la pobreza, entonces los planes de estudio modificados para atender las necesidades empresariales son bien recibidos y llevados al pie de la letra por los futuros profesionales millonarios.
El retroceso pareciera imperceptible, y mucho tiene que ver el lavado de cerebro con figuras y dinámicas denigrantes a las que someten a los estudiantes (ejemplo claro es el de los lobomentores que tienen el importantísimo papel de preparar a los estudiantes en actividades como el arrastradismo, apoyar a los profesores, directores sacarle la chamba al jefe y mantener informados a todos de lo que pasa en la universidad profesionalizarse en el esquiroleo) y sobre todo el ocultamiento del pasado histórico que a nada estar de ser información prohibida como si de feudalismo se tratará.
Dos pasos atrás y uno más a la derecha son los que se están dando, porque ahora no es necesaria la represión cruenta para que los estudiantes no utilicen su cerebro, dentro de poco veremos a un conjunto de lobofuas encabezados por dirigentes de cámaras empresariales poblanas, prestigiosos dirigentes comerciantes, con el arzobispo y un grupo cristero partiendo de la universidad, exigiendo elaumento de cuotas y la expulsión de los jodidos.
[1]Fue por la aprobación de su ley (La Ley General de Educación Pública) el año pasado, que ahora rectores y directores de las distintas Universidades Pública, pueden lucrar con la educación por medio de cuotas de inscripción, permanencia y egreso, así como crear ingresos propios connegocios internos -de los cuales no se entregan cuentas por ser privados- que van desde otorgar concesiones de cafeterías, papelerías, tiendas de productos oficiales, farmacias, purificadoras de agua, gasolineras hasta auditorios para conciertos; esto por mencionar una pequeña parte de lo que implica tal Ley Complementaria al artículo 3° Constitucional.






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