En su conferencia de prensa del pasado lunes 31 de octubre, el presidente Andrés Manuel López Obrador, adelantó algunos puntos de su Plan Sonora, el cual hace dudar si los beneficios de la explotación del litio serán realmente para México o para el vecino del norte.
En primer término, el mandatario dijo que se trata de “un plan integral”, que buscará instalar al menos cinco plantas solares como la de Puerto Peñasco, en Sonora (la cual se plantea sea la más grande Latinoamérica), acompañadas de plantas de ciclo-combinado que estarán ubicadas “cerca de los parques industriales, porque se está hablando de los parques industriales de Sonora”.
De la mano con la explotación del litio, señaló que se busca instalar en Sonora, y replicarlo en toda la frontera norte, las plantas de producción para la “reconversión” de la industria automotriz que se plantea Estados Unidos y para la cual se requiere del “oro blanco”, en la elaboración de baterías destinadas a los autos eléctricos.
Es decir, aunque el litio ya esté “nacionalizado”, según la reforma a la Ley Minera de 1992 aprobada en abril pasado, López Obrador pondrá a disposición de la industria automotriz estadounidense este mineral estratégico, incluso si se ve en términos únicamente geográficos, al instalarse en la frontera norte.
En términos político-económicos, este “Plan Sonora”, así planteado, reforzará la dependencia económica de nuestro país al imperialismo gringo, muy a pesar del discurso por la soberanía enarbolado por el presidente. El litio mexicano únicamente se sumará al ciclo del capital automotriz estadounidense, asegurándole su abasto, tal cual como si el mineral se sacara de tierras “yanquis”.
“Entonces, las plantas para la creación estas industrias automotrices y de autopartes queremos que estén en Sonora. Y este modelo ya hacia adelante se va a reproducir en otros estados del norte del país”, dijo López Obrador.
Y aunque reiteró que la explotación o extracción del litio corresponderá únicamente a la “nación”, abiertamente mencionó que sí existirá el “compromiso de abastecer a las empresas particulares, nacionales y extranjeras”.
A diferencia de Bolivia, donde se planteó generar una industria (eso sí, con participación de capitales) a partir del litio, en México no existirá tal, sino que se reducirá a extraerlo y servirlo en bandeja de plata a los gringos, que se apuntan una victoria en el desarrollo de dicha industria, frente a los capitales chinos.
De acuerdo con el Servicio Geológico de los Estados Unidos, México cuenta con 1.7 millones de toneladas en reservas de litio, lo que lo posiciona como el octavo país con más, siendo Sonora el principal estado en ese sentido.
A Sonora le sigue Puebla, que tendría 12 yacimientos, según Flor de María Harp Iturribarría, titular del Servicio Geológico Mexicano, por lo que si a Sonora se le tiene destinado ser un apéndice de la Unión Americana, tendremos que esperar nuestro “Plan Puebla” y sus consecuencias.





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