
El 1ro de Mayo de conmemora el Día Internacional de la Clase Obrera, en reivindicación de la lucha y organización de la clase trabajadora contra la explotación capitalista. En particular, se retoma a los “mártires de Chicago”, obreros que fueron enjuiciados, injustamente, en 1886 tras encabezar protestas para disminuir de 12 a 8 horas la jornada de trabajo.
La violencia con la que responden los burgueses y los gobiernos contra las demandas por reducir la jornada de trabajo, demuestran que en ella se condensa la lucha entre la clase obrera y la capitalista. Fue Carlos Marx quien estudió y desentrañó, en El Capital y otros textos, el funcionamiento del modo de producción capitalista. En particular, en el Capítulo VI del Tomo I, analizó la jornada de trabajo, desnudando su esencia.
En primer lugar, Marx descubre que la jornada de trabajo se divide en dos partes: tiempo necesario y tiempo excedente. El primero, es el tiempo en el cual el obrero produce el equivalente a su salario, mientras que el segundo es el tiempo en el que produce plusvalía o la ganancia que se apropia el capitalista, sin que le haya costado nada.
Marx describe cómo en el capitalismo la fuerza de trabajo del obrero (es decir, su capacidad para trabajar) se convierte en una mercancía. En la jornada de trabajo, pues, se enfrentan el capitalista como “comprador” de esa mercancía y el obrero como “vendedor”.
Mientras el capitalista busca hacer uso y abuso de la “mercancía” que compró por el mayor tiempo posible, el obrero busca administrar su “mercancía”, pues lo que el capitalista gana en trabajo, el obrero lo pierde en sustancia, en tiempo, en vida: “Nos encontramos, pues, entre una antinomia, ante un derecho que se levanta frente a otro, ambos sancionados por igual por la ley del cambio de mercancías. Entre derechos iguales, decide la violencia.” Dice Marx.
“…el obrero no es, a lo largo de su vida, otra cosa que fuerza de trabajo, razón por la cual todo su tiempo disponible es, por naturaleza y en derecho, tiempo de trabajo, perteneciente por tanto a la autovalorización del capital. Eso del tiempo para la formación del hombre, para el desarrollo espiritual, para el cumplimiento de las funciones sociales… son puras monsergas.” … “Llevado de su ciego e incontenible impulso, de su hambre voraz de plustrabajo, el capital…Usurpa y devora hasta el tiempo destinado al crecimiento, al desarrollo y a la sana conservación del cuerpo humano.”. Apunta Marx.
El hambre incesante de la clase capitalista de apropiarse de plusvalía, de ganancia, en la jornada de trabajo, se enfrenta a la resistencia de la clase obrera. Se trata de un choque directo: “El establecimiento de la jornada normal de trabajo es, por esta razón, el fruto de una larga y porfiada guerra civil, más o menos encubierta, entre la clase capitalista y la clase obrera.” Sentencia Marx.
En México, se encuentra en la “congeladora” legislativa la disminución de la jornada de trabajo de 48 a 40 horas. Esta iniciativa ha sido detenida en diversas ocasiones, incluyendo al partido en el gobierno, demostrando que, a pesar del discurso que apela al “pueblo”, en el fondo, se responde a los intereses de los capitalistas.
Mientras en otros países se ha llegado a plantear el “4 Day Week”, es decir, la jornada de trabajo de 4 días a la semana, en México la jornada no ha cambiado en casi cien años. Siendo México uno de los países donde más horas se labora. Como lo dice Marx, la reducción de la jornada de trabajo es una guerra civil encubierta, una lucha entre derechos iguales donde decide la violencia. De ahí la necesaria organización de la clase trabajadora.






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