
Respecto a la demanda del voto universal en la BUAP, rectoría y los estudiantes acordaron que se realizará un análisis “comparado” de cómo otras instituciones realizan sus elecciones, para que, en el periodo de dos años, contados a partir del regreso a clases, se someta el resultado a consulta.
“Realizar el análisis comparado a través de la Comisión de Legislación Universitaria, respecto de cómo las diferentes instituciones de Educación Superior llevan a cabo su proceso de elección…; y dentro del periodo de dos años contados a partir del reinicio de las actividades presenciales, someter el resultado a consulta en la que se involucre a todos los integrantes de la comunidad universitaria”, dice la minuta de la mesa de diálogo realizada el pasado sábado.
El proceso de privatización de la BUAP, que inició hace más de treinta años, se ha impuesto con el discurso de la “modernidad”. Así se han cerrado los espacios que antes eran democráticos. Desde el propio acceso a la universidad (se pide un QR para hacerlo), hasta los órganos de gobierno.
Apelar al discurso de la modernización y “dejar atrás el pasado” de la BUAP, tal como lo “argumentó” Sergio Díaz Carranza, parece ser la postura de rectoría para no implementar el voto universal. Por ello, recogimos más opiniones de exestudiantes sobre cómo era la democracia en la BUAP, antes del voto sectorial y el inicio de su privatización.
“El voto universal no estaba contenido en el Estatuto de la Universidad Autónoma de Puebla, ni mucho menos en su Ley Orgánica: ni explícito, ni negado. Lo que la ley no prohíbe está permitido.
Así, en la propia práctica la comunidad universitaria se fue dando el voto universal, directo y secreto para elegir directores y rector. Era un mecanismo movilizador de la participación política desde la postulación de candidaturas, la realización de debates, la presentación de programas de trabajo y las propias campañas.
En tiempos electorales se abría una coyuntura donde sucumbían las planillas electoreras y permanecían las organizaciones con un trabajo permanente de conscientización. Se asumía el carácter político de la universidad en su conformación como institución del conocimiento.
No obstante, lo democrático de la vida universitaria no se limitaba a la forma de elección: eso era un mecanismo de consulta. El contenido democrático se definía porque en muchas escuelas y facultades el gobierno estaba dado por órganos colegiados y paritarios (Consejo de gobierno que sustituyeron a los consejos técnicos).
Estos eran representativos de estudiantes, profesores y trabajadores no académicos; todos con voz y voto para perfilar las deliberaciones. Un principio fundamental estaba dado por la consulta a la base, como norma no escrita pero seguida como exigencia a los consejeros de gobierno y consejeros universitarios a la hora de emitir su voto en las máximas instancias a nivel universidad y colegio, escuela o facultad.
Es decir, se trataba de una democracia deliberativa y sustantiva como forma de convivencia que contrastaba con el imperante dominio del partido de Estado basado en el corporativismo, la coacción, el fraude electoral y el clientelismo. Una escuela donde se conscientizaban desde los estudiantes de las prepas hasta los del nivel técnico, licenciatura y posgrado.
Por otra parte, se realizaban asambleas deliberativas de la problemática relativa a planes de estudio, presupuesto, contrataciones, entre otros asuntos. Además eso permitía asumir colectivamente y construir comunidad, cuando desde el Consejo universitario se convocaba a movilizaciones para exigir aumentos al subsidio de la UAP. Marchas encabezadas por el rector.
Era estratégico quebrar de raíz, la participación política democrática con el voto ponderado, que se fue instalando como bandera de los grupos reaccionarios para gobernar a la Universidad y romper los principios de la reforma por alcanzar un contenido democrático, crítico y popular. Democrático además por ampliar la matrícula hacia los trabajadores como un derecho a tener educación superior.
Jorge, exestudiante de Economía
“Queda la sensación de asco hacia personajes que hoy son autoridades y que, en su momento, por ahí de los 80’s, estaban en contra del voto ponderado, donde la Universidad perdió uno de sus principios, la democracia, y se burocratizó, se corrompió e hizo un uso de los recursos discrecionalmente, tanto que un ex-rector vive en Miami, otro anda prófugo y seguramente esta historia seguirá.
Sin embargo, los estudiantes paristas visibilizaron a nivel nacional la corrupción, el nepotismo, cuatachismo, acoso y violencia en diversas unidades académicas, así como la falta de insumos mínimos para una enseñanza de calidad, crítica y democrática, esos son los jóvenes estudiantes que nos representan, los que a lo largo de más de tres semanas sufrieron embates mediáticos y presiones de todo tipo, por eso y más que vivan los estudiantes y su digna rabia…
Qué pena me da escuchar a Sergio Díaz, quien siendo joven fue líder estudiantil, y ahora su muestra incapacidad e insensibilidad política, lo cual me preocupa, ojalá reflexione al lado de las autoridades universitarias y se dejen de las verdades a medias.
Argelia, exestudiante de Historia.






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