En la mesa de diálogo entre rectoría de BUAP y los estudiantes en paro, sobre el tema de la “democracia”, realizada el pasado 29 de marzo, Sergio Díaz Carranza aseveró, al abordar el tema del voto universal, que en los ochenta la BUAP no tenía un gobierno real y vivía en la anarquía.

“Sé que la mayoría de ustedes son jóvenes, muy jóvenes, y no vivieron el periodo que nosotros vivimos en los años ochenta…nadie quiere regresar a esos tiempos… en aquella época, cuando la universidad no tenía un gobierno real, cuando era una anarquía total…Y la universidad tenía una descalificación enorme, ha costado mucho trabajo ganarnos el prestigio que ahora tenemos”, dijo Díaz Carranza.

Cabe recordar que establecer el voto universal (eliminando el voto sectorial) es una de las principales demandas del pliego petitorio de los estudiantes en paro de la BUAP. Mediante el voto sectorial, la voluntad estudiantil se resume en el voto de sus “representantes”, por lo que un voto no vale un voto. Con ese mecanismo, se han impuesto rectores y directores, a pesar del sentir universitario.

Además, los estudiantes en paro piden la democratización de los Consejos de Unidad y del Consejo Universitario; transparencia en las elecciones y que no haya candidatos únicos en los procesos electorales.

Así, es amplio el cuestionamiento estudiantil hacia la supuesta democracia que se vive en la BUAP desde hace más de tres décadas. No obstante, para Díaz Carranza, es más importante el “prestigio” de la universidad, del cual, también existen dudas sobre si es real.

Al respecto, consultamos a exestudiantes de la BUAP, quienes aún vivieron en ese caótico periodo, en esa era de obscurantismo, donde reinaba la anarquía, en el que el voto de un estudiante sí valía 1 y no menos que el de los académicos y autoridades.

La universidad llegó. Pasé de una escuela a otra, hasta que inevitablemente hubo que decidir a qué dedicaría el resto de mi vida laboral. Y decidí estudiar economía. Una de las mejores decisiones de mi vida. La Universidad pública y autónoma me recibió.

El examen de admisión fue en todo caso sólo para cubrir un requisito, entonces la BUAP no tenía rechazados. Mi escuela, es decir, sus instalaciones eran nuevas butacas, pizarrones, edificios, todo nuevo. Aguarden eso no fue lo único que encontré en la Universidad. Recibí clases, se abrió un nuevo mundo de conocimientos, de responsabilidades de hechos y de aprendizaje.

“El conocimiento nos hace responsables” Ernesto ‘Ché’ Guevara.

Las clases se sucedían, pero no siempre una tras otra. Había faltas de los catedráticos y consecuentemente había exigencia de los estudiantes que buscábamos una formación crítica, democrática y popular. Las demandas estudiantiles no eran escuchadas, ni atendidas, ‘a la buena’ como dicen. Había que hacer publicaciones y denunciar las faltas, el no apego al conocimiento científico y la enajenación ideológica.

“La arcilla fundamental de nuestra obra es la juventud” Ernesto ‘Che’ Guevara.”

Los estudiantes podíamos y debíamos demandar que la voz de la razón de ser de la enseñanza y del futuro que se estaba formando, se escuchara y se tomara en cuenta. Se aprendió que lo de democrática era demasiado para denominar a la BUAP.

Se cambiaron los Consejos de Gobierno por Consejos de Unidad y empezó la anulación de la representación estudiantil. Así, ya no había un representante por grupo, sólo un representante por año académico y en paridad los maestros más el director. Vaya equivalencia, los estudiantes dejaron de tener voz cada vez más y más, de ahí a dejar de importar sólo un paso más. Y eso sucedió. El voto sectorial se justificó con decir que ‘los prepos’ elegían al rector y que, desde luego, ellos no podían tener ese poder.

Los estudiantes dejamos de ser la razón de ser de la Universidad, todo se volcó en quién ofrecía más ‘cochupos’, más corrupción, más negocios. La Universidad dejó de ser la que ofrecía apoyos a comunidades de la Sierra Norte Poblana en cuanto atención en el Hospital Universitario.

También se excluyó de dar medicamentos, pues se privatizaron las farmacias y se convirtieron en un negocio redituable con altas ganancias. ¿Quién decidió que se privatizaran las farmacias? El Consejo Universitario y cómo fueron elegidos los consejeros universitarios, pues por voto sectorial. Entonces lo vimos y ahora también.

El voto sectorial es un negocio para las autoridades universitarias, con él logran anular las voces de los estudiantes, sus intereses y sus inquietudes. Y consiguen provechosos contratos, desvió de fondos y sobre todo realizar un proyecto que les permite perpetuar sus beneficios.

El resolver la demanda de voto universal es para la rectoría un ‘Talón de Aquiles’. Desde luego no es regresar a los 80’s, ni a los 90’s es quedarse sin la posibilidad de seguir haciendo los negocios que tienen y que las autoridades universitarias quieren seguir haciendo.

Estudiantes no acepten que les quiten su ineludible derecho a demandar una formación crítica y científica. Estudiantes no acepten que les quiten su ineludible derecho a demandar democracia en su Universidad. Estudiantes no acepten que les quiten su ineludible derecho y su intransferible obligación de rescatar la universidad, de buscar que la BUAP sea democrática, crítica y popular.

Mayaz, exestudiante de Economía

“El 20 de septiembre de 1991 se aprueba al interior de la UAP, el Reglamento de Elección de Autoridades Personales Universitarias que eliminó el voto universal, directo y secreto y se estableció el voto sectorial.

 A partir de entonces, la burocracia dorada de la Universidad, se legitimó en los procesos de elección de rectores, consejeros universitarios, directores de las dependencias universitarias, pero no por el voto real de la mayoría, no por la decisión de la mayoría, esa mayoría que está conformada por los estudiantes, razón del ser y quehacer de la Universidad, esa mayoría, por esa componenda burocrática, dejó de incidir en los destinos de la vida democrática universitaria y fue condenada a la manipulación política.

Los estudiantes no son un sector, fueron convertidos en eso por el corporativismo corrupto de la burocracia dorada que a través del control del presupuesto universitario echó rienda suelta a la corrupción en todos los niveles, con el voto sectorial, se coronó la entrega de la Universidad a las políticas de privatización del Estado.

Desde entonces se habla de competitividad, modernización, emprendimiento, excelencia académica etc; palabras que tienen detrás el signo del negocio, el detrimento académico y la pérdida de la vida democrática.

El voto sectorial afianzó el analfabetismo político, algo paradójico porque analfabetismo político siempre ha habido pero nunca había salido de la Universidad. Desde entonces, se empezaron a crear cuadros tecnócratas, sin memoria histórica, sin un compromiso social, profesionales ascendidos que veían como algo natural las elecciones con candidatos de unidad, sin propuestas, manipulados en fiestas y reventones, usuarios del tráfico de calificaciones y títulos, es decir la pérdida de la dignidad universitaria,

El voto universal directo y secreto es un derecho de los universitarios y de los estudiantes en particular, porque la universidad no es una cofradía y la Universidad si es democrática debe ver a la mayoría y esa mayoría son los estudiantes sin ponderaciones, sí con dignidad y capacidad de decisión y organización política.

Arturo, exestudiante de Economía y Técnico en Música

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