
Por Mayaz
En estos días se ha hablado mucho de las criptomonedas, bueno más bien del fraude que se puede realizar con ese pretexto como vía de desfalco. Que el presidente de Argentina haya apoyado la promoción de una nueva ‘cripto’ llamada $Libra ha puesto en el centro del debate el uso de este tipo de inversiones.
Aunque Milei publicó en la red social X promocionándolas, después borró esa nota y se deslindó de ello. Y en los hechos culpó a sus seguidores y ciudadanos (que confiaron en su presidente), de las pérdidas que sufrieron por invertir en lo que él juzgó como válido y aceptable.
«Si vas al casino y perdés plata, ¿cuál es el reclamo?»
Javier Milei presidente de Argentina entrevista en
el canal local TN el 18 de febrero, 2025[1].
Con esa frase se separó de las consecuencias de su publicación. Nunca le preocupó las pérdidas sufridas por aquellos que teniendo poco invirtieron mucho, y lo que hicieron los que, teniendo mucho, ganaron más, cuando se retiraron en igual proporción del riesgo.
Los pequeños propietarios subieron la cotización de la criptomoneda en cuestión y después los grandes propietarios sacaron su inversión bajando la cotización y llevándose enormes ganancias por la especulación realizada. Las pérdidas fueron todas para los pequeños ‘inversionistas’.
El dinero es una mercancía. Claro no es cualquier mercancía. Vamos a explicarlo históricamente. Bueno eso es un tanto, cuanto, pretencioso, pero lo vamos a intentar con todas nuestras ganas.
Mmmh… partamos del humano desde donde ustedes lo quieran encontrar como origen. No nos vamos a meter a esa discusión. Bueno el homo sapiens transforma la naturaleza y se transforma a sí mismo suena todo lo complicado que es, pero eso es para otra crónica de lo mundano. En ese camino se da lo que se ha denominado como cambio. Claro igual tampoco no es cualquier ‘cambio’.
Los sujetos de la especie humana debieron satisfacer sus necesidades básicas para sobrevivir: comer, beber, cubrirse de la intemperie, resguardarse de otros animales, reproducirse, etc.
Los objetos con los que resolvió su supervivencia pasaron de lo simple -tomado directamente de la naturaleza-, a complejizarse al ir generando procesos de producción que facilitaron la vida –transformando los elementos del medio ambiente-. Así, la recolección de frutos y la caza de animales llevó a la agricultura y la ganadería teniendo de por medio un largo tiempo. Se da la separación en pueblos que siguen siendo nómadas y los que se convierten en sedentarios.
El intercambio de objetos debió entonces ser casi desde el principio. En el momento en su andar se cruzaron dos grupos de individuos cambiando todo lo que tenían por todo lo que pudiera hacerles falta, es decir, pieles, frutos, carne, lo que hayan podido tener ‘de sobra’ por aquello que el otro pudiera necesitar a ese cambio en específico nos referimos que además se dio constante, aunque esporádico.
El cambio continuó evolucionando al tener actividades específicas como la cestería, curtido de pieles, domesticación de animales y plantas, etc., hasta establecer en determinadas poblaciones un objeto que validaba el darlo por todos los objetos. De tal manera que las conchas, la sal, el ganado, etc. eran objetos que se recibían por todas las cosas, muchas cosas por una sola.
Esa situación se presenta en los Aztecas, los Griegos, los Incas, y demás civilizaciones. Ahí se va tomando un objeto particular para el intercambio. Así, se establece un objeto que se cambia por todos los objetos. Una mercancía muy particular que sirve nada más y nada menos que para las transacciones.
El comercio, la producción, los negocios se van intrincando haciendo determinante el establecer un objeto que se destina y que respalda únicamente para el intercambio. El dinero como es nombrado empieza por la moneda hecha del metal que tienen a su alcance las diferentes poblaciones cobre, plata, oro; hasta llegar al papel-moneda. ¡Qué fácil verdad…! No, no lo es.
Ese devenir de la humanidad que nos conduce al dinero nos explica sus formas: atesoramiento, medida de valor y circulación. Las mismas están separadas y entrelazadas a la vez. La separación de la humanidad en clases sociales inicia con la aparición del excedente.
Quienes se adueñan de eso que sobra lo hacen por cuestiones históricas, ya sea que son los que defienden a los demás: los guerreros; ya sea que son los que explican cómo se pueden hacer mejor las cosas: los ahora llamados ingenieros o científicos; ya sea los que interpretan la naturaleza: los sacerdotes, los que establecen una relación con Dios. Ya veremos eso en otra crónica de lo mundano. La cuestión es que los poseedores resguardan riquezas atesoran y esa es una de las formas del dinero.
La medida de valor implica que las mercancías están hechas de trabajo. La actividad que el hombre realiza sobre la naturaleza y que con esa acción les da valor en términos de intercambio. Una cantidad específica de horas de trabajo para producir un objeto. Siendo tal que de un árbol se sacan tablas, que se serruchan y se ensamblan para armar una mesa, o una silla, o una cama.
Esos objetos se destinan al cambio y se paga por ellos de acuerdo al valor que socialmente se establece. Como medida de valor, pues se transforma en una cantidad de dinero para cambiar por una de trabajo. Como medio de circulación permite el intercambio de mercancías.
Medio de pago lo que lleva a establecer préstamos: tomarlos o pagarlos. Y dinero mundial que da la posibilidad de hacer convenios entre naciones con aquel dinero al que se le da el carácter de divisa. Se fijan así las funciones del dinero.
“Aunque la función de medida de valores suponga dinero puramente imaginario, el precio depende íntegramente del material real dinero. El valor, es decir, la cantidad de trabajo humano contenido, por ejemplo, en una tonelada de hierro, se expresa en una cantidad imaginaria de la mercancía dinero en la que se contiene la misma suma de trabajo. Por tanto, el valor de la tonelada de hierro asume precios totalmente distintos, o lo que es lo mismo, se representa por cantidades totalmente distintas de oro, plata o cobre, según el metal que se tome como medida de valor.” Carlos Marx[2]
Pero cuando el dinero ya no tiene soporte en concreto con producción de mercancías; o con metales preciosos: platino, oro, plata; cuando sólo se sustenta en relaciones de poder que se reflejan en asuntos bélicos, o cuando las fluctuaciones se pueden hacer con dinero que resulta ‘imaginario’.
Entonces las criptomonedas alcanzan niveles especulativos endemoniados. Además, habrá que agregar que la fascistización[3] de Argentina condujo a la confianza en un mandatario que hizo uso personal de su embestidura para realizar un negocio que en términos personales resulto muy benéfico, pero que daño en mucho a los que debió proteger.
Las funciones y formas del dinero se han mantenido, aunque en apariencia hayan cambiado. Las criptomonedas han dado un escándalo, pero no se está conduciendo una investigación que llegue al fondo, para encontrar a los verdaderos responsables de eso fraudes.
Cuando algo se ve tan beneficioso para los no poseedores se debe desconfiar. Esas supuestas inversiones milagrosas que podrían permitir a aquellos que como clase económica están sin posesiones más que su capacidad para trabajar debe tomarse con sospecha.
Las formas de acumulación que llevan a ser ‘rico’ son despojo, herencia, robo, asesinato, fraude, etc., no se llega con milagros y menos con criptomonedas. ¡Qué pague Milei lo que debe, que no es sólo lo ocasionado por $Libra!
Siguen pasando las estaciones, bajan y suben diferentes pasajeros. El final ha llegado desciendo del autobús. Mañana será otro día.
[1] «Si vas al casino y perdés plata, ¿cuál es el reclamo?»: Milei elude la responsabilidad por el escándalo de la criptomoneda $LIBRA, Redacción BBC NEWS, 18 DE FEBRERO, 2025. https://www.bbc.com/mundo/articles/crm7mr3gvp0o
[2]Marx, C. (1994) El Capital, Tomo I, Capítulo 3 EL DINERO, O LA CIRCULACION DE MERCANCIAS, 1. Medida de valores. Ed. FCE, México.
[3] Actitudes fascistas






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