Las leyes Las leyes son para que las cumplan los pobres. Las leyes son hechas por los ricos para poner un poco de orden a la explotación. Los pobres son los únicos cumplidores de leyes de la historia. Cuando los pobres hagan las leyes ya no habrá ricos. -Roque Dalton-

Por Natalia Romero y Guillermo Gutiérrez


Después de Jalisco, nuestro estado es el que más desapariciones tiene registradas en todo el país; en febrero de este año, se presentaron cifras de diez mil quinientos noventa y cuatro personas a quienes seguimos buscando, eso se traduce en aproximadamente “de tres a ocho” personas desaparecidas por semana; o para dimensionarlo más, son dos conocidos tuyos, ya sean niños, niñas, adolescentes, mujeres u hombres que desaparecen por día. Lo más lejos que llegan nuestros anuncios -desesperados por alguna señal, o por cualquier información que pueda ser proporcionada por algún transeúnte que por azares de la vida cotidiana lo haya visto-son paredes en las zonas céntricas, en colonias aledañas o a veces en la radio.

Si las familias no son amenazadas de muerte, algunas denuncias y boletines de búsqueda llegan a tener un alcance nacional, a veces por los periodistas que denuncian en las mañaneras los casos tienen más difusión, pero la mayoría se pierden con los demás; las autoridades no mueven ni cielo ni mar ni tierra, y a veces ni un dedo, por una vida, por ninguna, a menos que NO sea un “nadie”.

Siempre nos dicen que no hay presupuesto suficiente para tantos desaparecidos, que hacen todo lo posible para encontrarlos, que no hay suficientes elementos, que no se consideran casos prioritarios algunos por las condiciones de sus desapariciones; cien mil y un pretextos para los que no tenemos nada, en cambio, llegan un grupo de gringos, que se pierden de este lado, y en cuestión de cuatro días son encontrados.

Y la cosa no es personal contra ellos, pues yo vi como los hicieron chocar, su camioneta blanca se estrelló contra el semáforo, minutos después una mujer cayó al suelo, y al poco rato sacaron a los gringos, dos vivos, y los otros dos no se podía ver si aun tenían vida; los subieron a otra camioneta, yo llamé a la ambulancia y a los pocos minutos ya era noticia nacional; el FBI, a quienes tampoco parece importarles mucho la vida de las personas, porque ante la desaparición de tres mujeres igual de Texas, no ofrecieron cincuenta mil dólares para que los sacaran de su estado de plagio.

Por algo se activaron los focos rojos en los dos países, o al menos eso nos dijeron los medios, el gobernador de Tamaulipas al instante armó un equipo de investigación e inteligencia y por si no fuera suficiente, las amenazas de tipificar a México como un país de terroristas no se hicieron esperar por los republicanos de los “LlUNAITES”, y pues afortunadamente a ellos los encontraron, dos con vida. ¿Y los nuestros?

[…]

Así mismo, en el marco del 8 marzo mientras miles salían a marchar contra la impunidad, el acoso, los abusos, los feminicidios. Se daba la noticia de una mujer desaparecida, de la cuál hasta 3 días después no se supo su paradero hasta que fue hallada asesinada en su domicilio.

A sangre fría y en soledad murió Ella. Nadie se enteró o supo lo ocurrió con ella, pareciera cómo si en el vecindario todas fueran almas en pena que rondan de un lugar a otro a determinadas horas de la noche; sino fuera por el olor fétido que emana un cuerpo en estado descomposición y que tanto molestó a los vecinos, nadie se hubiera enterado de que Ella estaba allí.
Las autoridades habían desplegado un boletín de búsqueda y una presunta investigación. Haciendo caso omiso del peligro que corren las mujeres, no pudieron voltear a ver lo que pudiera ser un posible feminicidio. Ahora Ella, como cientos de mujeres se vuelven un número más, la nota o el reportaje de primera plana. Cuántas familias no ha quedado desamparadas, coartados sus anhelos.

Día a día las victimas son personas cercanas a nosotros, y aquello que veíamos tan alejado hoy está a la vuelta de la esquina. La violencia va creciendo a niveles impresionantes, resultado de un cumulo de degradación y descomposición social de varios años atrás. Lo preocupante es que para que se pueda impartir justicia en nuestro país se tiene que estar metido en medio de una invasión militar o un escándalo mediático (Caso Ciro Gómez Leyva).

Poniendo todo en su justa dimensión. Y, aun así, resulta difícil discernir entre las diferentes situaciones, por lo que se nos presenta inmediatamente es que existe prioridades y que para los nadie no hay ni perro que les ladre.

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