Por Edna Rodríguez

Una de las cosas que más me llama la atención de la industria de los semiconductores es el comportamiento que ésta tiene en el mercado.

Durante la pandemia, en particular, en 2020, y parte de 2021, tuvo un boom comercial directamente influenciado por el confinamiento, es decir, se elevó la demanda de productos electrónicos personales (informática personal y electrónica de consumo) y por tanto aumentó más de lo normal la demanda de chips integrados.

Por supuesto, estos chips no sólo se usan en los sectores ya mencionados, sino en otros más, como en la industria automotriz y en la bélica, por citar solo dos, pero lo  extraordinario es que en esos años su tasa de crecimiento fue del 25 %, mientras que, en 2023, esta industria se estima que crecerá máximo al 4 %.

Esto no quiere decir que el sector esté muerto, al contrario, su base de demanda es alta, más alta que antes de la pandemia, por tratarse de una industria estratégica, ya que sin ella habría varios cuellos de botella en otras industrias que tienen y tendrán una mayor dependencia con los chips de circuitos integrados. Simplemente, ya no hay manera de imaginarse sin la nanotecnología una vez que ya se posee.

Lo que sucede es que esta tecnología evoluciona, no se mantiene fija.

Hoy en día el silicio es uno de sus principales componentes, pero en la guerra entre capitales, se lucha por una mayor participación en el mercado, por lo que, los grandes competidores, siguen en la búsqueda de nuevos materiales, más económicos, si se puede, que gasten menos energía para ser más productivos que la competencia.

Aunque, al final, lo principal no es la disponibilidad de un recurso «escaso», sino desbancar a quienes concentran monopólicamente determinados bancos de materia prima, o bien, sustituirlos por otros más eficientes, no siempre con éxito, porque hay materiales que no se pueden reemplazar de la noche a la mañana.

Sea como fuere, acecha la amenaza entre capitales, en el intento de romper los candados, por los que unos dominan el mercado sobre otros, tal como los capitales dominantes protegen como su más grande tesoro, no solo a los materiales, sino sobre todo, el conocimiento para producirlos, lo que llamamos «propiedad intelectual«.

En la industria de los semiconductores quien domina el 54 %  del mercado global es TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Co), aparentemente sin rivales, según los números, que no mienten. Sin embargo, no debemos perderle la vista a Intel que se está volviendo su competencia más amenazante -o quizás su principal aliado para separarse de China continental, lo que explicaría algunas cosas.

Intel sólo tiene una participación del 17 %, muy abajo de la compañía taiwanesa, pero entre capitales, lo importante no es la ganancia, sino ganar. Intel es una empresa gringa que a la vez es cliente de TSMC, ya que esta posee lo que le llaman los nodos litográficos de fabricación más avanzados, dicho en español, una buena parte de los chips de alta integración, los más sofisticados que podemos encontrar actualmente en el interior de nuestros ordenadores y teléfonos móviles, son de TSMC.

Por eso Intel y los chinos, o quien quiera que sea, si quiere estar a la vanguardia, tiene que ser cliente de esta empresa instalada en Asia.

Hay que decir que los chinos han intentado de todo -ya ven que casi no se les da el aprender a copiar lo mejor que se produce en los diferentes rincones del mundo-, pero hasta ahora, no han tenido el éxito esperado y, por eso, quien marca el son de los chips está en Taiwán, ese lugar en conflicto entre China y EEUU, justamente donde Nancy Pelosi protagonizó hace poco a un acto de provocación al bajar del avión allí, en Taiwán.

Pero, ojo, la Ley de Chips y Tecnología que sacó EEUU para apoyar a su empresa (sí, la legislación gringa suele ser así, naturalmente es capaz de defender abiertamente intereses privados, pero, no a cualquier privado, sino a Intel), empresa estratégica en la «cadena de insumos«, como se le suele decir a la cadena de producción entre capitales aliados (los trust) porque, como se ha visto, son clave para la seguridad económica y política de cualquier imperio moderno, pues, a toda costa, lo que busca EEUU es cancelar el gran despliegue industrial y comercial de China, aunque, qué mal pensada yo, diría Obrador, el propósito es mantener el equilibrio en un mundo multipolar. Listo, así los gringos ya están bendecidos.

Pero, ¿en qué consiste esta Ley? En otorgar subsidios a los capitales que produzcan chips en su territorio, bueno, en realidad es una ley que no le habla a todos los capitales, le habla precisamente a TSMC, para que se venga a producir en América (para los americanos). Y así, aunque Taiwan está más cerca de China que de EEUU, la distancia con China es más grande de lo que se mira en el mapa.

Para los legisladores taiwaneses -aquellos que buscan una alianza con China continental- esta Ley puede tener el efecto que están buscando los gringos. No pueden sustituir el silicio, pero sí pueden influir a que haya una fuga de cerebros. Así lo denuncian ellos y lo explican de este modo.

Los que saben cómo producir estos chips avanzados, los que lo hacen, son los trabajadores. (Siempre lo hemos sabido pero muchos prefieren confundirnos y ocultarlo). Entonces el capital se apropia de su trabajo intelectual.

¿Cómo se logra la fuga de cerebros? Primer acto: La Ley llama a TSMC para que abra una sucursal en Ohio donde apenas ocurrió el desastre ambiental (a ver qué pasa) y progresivamente en Arizona (aunque también se menciona en Costa Rica y Europa). Segundo acto: TSMC se lleva a una parte de sus trabajadores a América, tal como lo planeado.

Y tercer acto: este acto es denunciado por el Kuomintang: Si Intel paga hasta tres veces más mejores salarios que lo que ofrece TSMC, no es difìcil imaginar cómo el mercado regula y pone todo en su lugar, ¿verdad?

Solo quisiera añadir una cosa más antes de que olviden todo esto. Les dejo una tarea solamente a los curiosos (que estamos en el mismo equipo), hay que empezar a vincular todos estos procesos y guerras intestinas con lo que se empieza a decir sobre la cadena de suministros de Intel México.

Fuentes consultadas para contrastar mi versión:

o   https://www.xataka.com/componentes/warren-buffett-se-ha-deshecho-86-sus-acciones-tsmc-no-mejores-noticias-para-taiwan/amp

o  https://www.xataka.com/componentes/industria-manos-tsmc-fabricas-asiaticas-mapa-produccion-mundial-chips

o  https://sputniknews.lat/20221229/un-regalo-a-eeuu-oposicion-de-taiwan-acusa-al-gobierno-de-entregar-la-mayor-empresa-de-microchips-1134104479.html

o  https://www.economist.com/business/2023/01/19/tsmc-is-making-the-best-of-a-bad-geopolitical-situation

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