“El estado de emergencia no era la excepción sino la regla para los oprimidos” -Walter Benjamín-
Por Guillermo Gutiérrez y Natalia Romero
La vida de los desposeídos (de los explotados) siempre es perturbada por ráfagas de inconveniencias que les complican e incluso que truncan lo que por imposición podría ser un día normal, así, una madrugada de un 24 de diciembre, en la ciudad de Puebla, en los límites del Puente de México se convierte en un infierno.
Una familia en unos minutos ve la vida de terminar de dos de sus integrantes, que son asesinados por policías municipales; la causa de su asesinato: “confusión”; demás está decir, que no es un hecho aislado, después de dos sexenios, en los cuales se inundaron las cárceles y las fosas comunes por victimas del aparato de represión -seguridad-, que seguía una política institucional de cero garantías individuales y con ello la omisión de los derechos humanos.
Lo ocurrido hace un par de semanas (y hace unos meses, a los estudiantes de física de la UAP quienes fueron torturados en la calle por la misma policía municipal[1]) nos hace pensar en los falsos positivos[2] (FP) que en la guerra que emprendió FeCalderón y que continuó Peña Nieto, eran constantes; ser un (FP) implica hacer realidad el discurso generalizado que se hizo parte de las conversaciones cotidianas en el país, es decir, las desapariciones forzadas, los levantamientos de personas al azar para confesiones bajo tortura, las ejecuciones extrajudiciales, las muertes por balas perdidas, y demás violaciones, eran atribuidos a las víctimas como “te tocó por estar en el lugar equivocado”.
De lo anterior tenemos miles de casos documentados, de aquellos sexenios, como el caso de los cinco hombres levantados en Tabasco, quienes fueron detenidos –desaparición forzada-por la policía municipal, para después ser torturados y acusados por presuntos secuestradores: sin pruebas que los vincularan a la veracidad de tal coartada fueron enviados a prisión preventiva, en donde permanecieron siete años encarcelados, hasta el mes pasado, que les fue otorgado un amparo que permitió su liberación inmediata. En aquel caso, estuvieron involucrados policías, fiscales y jueces; quienes ejecutaban una parte de la guerra espuria de Calderón.
Los tres casos anteriores dejan ver un patrón que nos hace reafirmar el inexistente carácter de casos aislados: las víctimas son localizadas por las fuerzas de represión a través de una llamada, un pitazo que da algún “vecino” (para el caso del 24 de diciembre), por algún agredido (como la cajera del OXXO para el caso de los estudiantes de física; el hermano de una mujer secuestrada, en el caso de los tabasqueños); al ser avisados, los represores acuden en un santiamén al lugar en donde se encuentran los acusados, y sin tener pruebas, ni constatar hechos, torturan, desaparecen y matan.
De lo anterior podemos concluir: 1) que los falsos positivos, se han utilizado como una forma de mantener el control -terror- sobre la población, en las cuales se inventaban narrativas caóticas con personajes tomados de la realidad para hacerlos vivir infiernos que incendiaban -incendian- al país y así legitimar el estado de excepción, en el que ejército y policía actuaba con todas las de la ley para llevar a cabo la guerra; 2) así, aquellos autores quedaban como héroes de guerra que combatían a los “enemigos” -construcción social del peligro constante del que debemos cuidarnos, denunciar y sobre todo tratarlo peor que animal-.
La manipulación mediática que hay alrededor de los FP lleva a ser tratados por su propia clase social como enemigos que deben ser repudiados y castigados, en las conversaciones comunes, en la calle, en las redes sociales encontramos una mensajería incendiaria, no de coraje, sino de linchamiento social, que normaliza y hasta se aplaude la violencia a la que se les somete, que da cuenta el grado de deshumanización bajo el que nos encontramos inmersos.
Sólo para recalcar, los Falsos Positivos en realidad nunca se fueron, ahora este modus operandi se ha agudizado a través de los gobiernos de ultraderecha que nos son más que expresión de el avance del fascismo y la necesidad del estado de excepción.
[1] Léase en: https://periodicorevueltas.com.mx/2022/11/19/el-proceso-de-fascistizacion-los-estudiantes-fisica-de-la-buap-detenidos/
[2] Que surgieron en el gobierno del expresidente Colombiano Álvaro Uribe, en la primera década del siglo XXI, que eran actos contra trabajadores, estudiantes, jóvenes de la población, que eran levantados por el ejército y la policía, para después ser ejecutados y presentarlos con los altos mandos como guerrilleros o narcotraficantes (triunfos de guerra) para recibir condecoraciones o remuneraciones.






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