
El capitalismo, como modo de producción, tiene límites por sus propias contradicciones, con la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, como una de las leyes más fatales a las que se enfrenta la acumulación de capital.
Pero la irracionalidad y locura de los capitalistas y de los imperialistas no tiene límites.
Ahí donde existen grilletes a la acumulación de capital, la violencia y la guerra se convierten en los medios para obtener plusvalía (ganancia).
El bombardeo contra Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro son una expresión de la búsqueda insaciable de ganancia por los imperialistas yanquis, representantes de los grandes monopolios, como Chevron o Exxon.
Los gringos no sólo buscan el petróleo y gas venezolanos, también minerales como tierras raras y coltán, necesarios para el desarrollo tecnológico, como la Inteligencia Artificial y aparatos electrónicos.
Y, más aún, buscan destruir el proyecto de construcción del poder comunal que inició con Hugo Chávez y se ha desarrollado con Maduro. La organización comunal es una forma superior a los esquemas clásicos de democracia y podría ser la base para una revolución económica y política más profunda.
Los gringos le tienen miedo a la base de formación política y defensa de soberanía del poder comunal en Venezuela, pero le temen más a la potencialidad de esta forma de organización, a lo que puede llegar a ser.
Los gringos usan una visión maniquea de la historia, donde supuestamente un hombre o un personaje puede imponer su voluntad de manera arbitraria sobre todo un pueblo. Postura que es compatible con los lugares comunes sin contenido de “democracia” o “libertad”.
Así desaparece la lucha de clases: el pueblo venezolano que defiende el proyecto político que ha sostenido por más de dos décadas, pero también las clases dominantes (con personajes como María Corina Machado como ejemplo) que han desestabilizado el país y buscan entregar los recursos naturales del país y destruir la soberanía y organización social actual.
Junto con los sionistas, los gringos ya iniciaron la reconfiguración de Medio Oriente, también en búsqueda de recursos, rutas comerciales, o sea, de ganancia. No importa que ello implique m4sacr4r al pueblo palestino, d3sembr4r a una nación como Siria o b0mbardeAr impunemente a Irán, Yemen o Libia.
La Estrategia de Seguridad Nacional que publicó Washington es clara: incrementar el control sobre los países de nuestro continente americano, reforzando la “Doctrina Monroe”. Si ya empezaron en Venezuela ¿Qué podría detenerlos de avanzar con más países de Nuestra América?
En su reciente declaración, Donald Trump dijo abiertamente que EU busca el control del petróleo venezolano. Ese cinismo es terrorismo.
Por ello es necesario solidarizarse con el pueblo venezolano, por humanidad, contra la guerra y contra la agresión militar imperialista.
Y también es necesario condenar y reprobar las muestras de apoyo a estas estrategias de violencia e intervención gringas.
¡FUERA YANQUIS DE AMÉRICA LATINA!






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