Escrito por Ana Muñoz de la Torre Fernández

¿Qué viene ahora?

Recortes masivos en la UE.

Motivos: La UE está entrando en un nuevo ciclo de austeridad porque el modelo de crecimiento de los últimos 30 años (financiado con deuda barata, acceso a energía rusa barata y mercados externos abiertos) ha colapsado.

La ruptura con Rusia disparó el precio de la energía y, con él, el coste de la producción industrial europea. La inflación obligó al #BCE a subir tipos, encareciendo el crédito y el servicio de la deuda pública. Los Estados están ahora endeudados hasta el cuello y no tienen margen fiscal.

El capital financiero internacional, que domina el BCE y la UE, exige disciplinar a los Estados y garantizar el pago de la deuda, no mantener el gasto social.

Por tanto: recortes masivos en sanidad, educación, pensiones, servicios públicos. La prioridad será salvar a la banca y las grandes empresas, no a la población.

Recesión.

Motivos: La combinación de energía cara, tipos altos, consumo deprimido y desinversión empresarial ha llevado a Europa a una fase descendente del ciclo capitalista.

El capital busca ahora nuevos centros de acumulación (Asia, África, América Latina) donde los costes de producción son menores y donde el crecimiento económico sigue siendo posible.

Europa ha dejado de ser rentable como zona de inversión masiva.

La recesión no es un accidente: es la manifestación del agotamiento estructural del Capitalismo, incapaz de renovarse sin energía barata ni expansión imperialista directa.

Colapso del Capitalismo.

Motivos: Estamos presenciando no solo una crisis cíclica, sino una crisis orgánica del capitalismo, como explicaba Gramsci.

El capitalismo ya no puede cumplir su falsa promesa histórica de mejorar las condiciones materiales de la mayoría. Solo puede ofrecer precariedad, desempleo, represión y destrucción ecológica.

La descomposición del orden económico global (caída del dólar, crisis de deuda, desindustrialización de Occidente) muestra que el capitalismo está entrando en su fase terminal, aunque intente mutar a formas aún más autoritarias para sobrevivir.

Posibles escenarios:

¿BRICS?

El bloque #BRICS representa un movimiento de ruptura con la hegemonía occidental.

Han creado sistemas de pago alternativos al SWIFT, bancos de inversión propios, acuerdos de comercio en monedas locales, y promueven reservas en oro.

Su crecimiento debilita el dominio del dólar y fragmenta el mercado mundial, desestabilizando la capacidad de EEUU y la UE para imponer sanciones económicas y control financiero global.

No representan una alternativa socialista, pero sí una grieta real en el orden imperialista.

¿Un sistema económico aún más brutal que el capitalismo?

Sí.

El colapso del capitalismo clásico no llevará automáticamente a su superación, sino a una mutación hacia un capitalismo aún más salvaje y tecnológicamente represivo.

Se prepara un modelo de control social total: identidad digital obligatoria, moneda digital del Banco Central, vigilancia absoluta, destrucción progresiva de derechos laborales, concentración de riqueza en megacorporaciones.

Un feudalismo corporativo donde la vida humana será reducida a datos, consumo y obediencia.

 

¿Cuándo se suicidó la UE pegándonos un tiro en el pie?

Cuando aceptó obedecer a Biden y bloquear a Rusia.

La UE rompió voluntariamente relaciones económicas fundamentales con su principal proveedor de energía y materias primas estratégicas.

Esto condenó a Europa a depender energéticamente de Estados Unidos a precios muy superiores, destruyendo su competitividad industrial y rompiendo su crecimiento interno.

La sumisión a los intereses estadounidenses acabó con cualquier proyecto autónomo europeo.

¿A qué se debe el teatrillo de la UE aumentando su gasto en defensa y provocando un discurso belicista contra Rusia?

Porque la UE ha perdido toda credibilidad internacional.

Cuando confiscó activos rusos, Europa demostró ser un espacio jurídico inseguro. Los países emergentes entendieron que sus reservas podían ser robadas si no obedecían políticamente.

Esto provocó fuga de capitales, fortalecimiento de China y Rusia, expansión de los BRICS y aceleración de la desdolarización.

 

Porque la UE está agonizando.

El bloqueo económico a Rusia y el despilfarro de recursos en Ucrania han dejado a la UE en estado crítico.

La estrategia actual es insuflar dinero a la industria armamentística europea para salvar lo que queda del tejido industrial, bajo la excusa de prepararse para una «defensa europea».

Pero no: la UE no puede permitirse una guerra contra Rusia. Ni militar ni socialmente tiene capacidad para ello.

El discurso belicista es una cortina de humo para tapar su decadencia interna.

¿Qué podemos hacer?

No podemos detener ya este proceso.

El colapso económico es objetivo. Lo hemos ido advirtiendo desde 2015, cuando llegaron Pablo Iglesias, Alberto Garzón, Tania Sánchez y demás Agentes del Capital infiltrados en la Izquierda. Cuando una parte importante del tejido social popular los apoyó depositando en ellos su confianza y sus votos.

No podemos detener ya este proceso.

El colapso económico es objetivo.

Lo que no está maduro aún son las condiciones subjetivas (nivel de conciencia, organización de la clase trabajadora) para una respuesta masiva. Y ahí es donde sí podemos hacer algo.

Repetir hasta la saciedad las consecuencias del actual escenario. Concienciar. Informar.

Dejar de entrar al trapo del relato oficial. Ignorarlo. Tanto al Papa, como a los circos internos del Gobierno, como todas y cada una de sus maniobras de distracción.

Seguir tejiendo lazos a la izquierda y organizarnos para cuando sí se den las condiciones subjetivas. Y se darán, que a nadie le quepa duda.

¿Quién está evitando que esas condiciones subjetivas maduren?

IU, el PCE, SUMAR, PODEMOS mediante sus sindicatos y voceros. Ellos son quienes hacen de muro de contención de cualquier revuelta popular.

Su tarea es canalizar el descontento hacia la inacción, la resignación electoralista y la defensa del propio sistema bajo la falsa bandera del «mal menor».

De hecho, el mal menor sería que ganaran PP y VOX.

Porque solo cuando la izquierda institucional desaparezca como dique de contención, la calle podrá volver a ser un terreno de lucha real.

Cuando llegue ese momento, será necesario expulsar de la calle a IU, PCE, SUMAR, PODEMOS, porque intentarán volver a dirigir y neutralizar la protesta.

Conclusión:

Lo único que podemos hacer ahora es tejer redes de organización popular real, fortalecer vínculos de clase, y prepararnos para el momento en que el sistema termine de colapsar.

Entonces, habrá que luchar. Y esta vez, sin confiar en quienes ya han traicionado.

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