Por Israel

Las elecciones recién en Venezuela causaron de nuevo escozor en más de uno. Los habituales hijos de puta vendepatrias volvieron a repetir el estribillo golpista: ¡Fraude!, esperando que con sus protestas se justifique una agresión de los gringos, más sanciones a ese pueblo, financiamiento para otro intento de golpe de Estado, o alguna reacción a su favor que avale con oportunidad el apoyo recibido del imperialismo, sea a través de la CIA, el Pentágono, el Comando Sur o hasta de la miserable Unión Europea.

Todo esto no es nuevo. Y aunque el pueblo venezolano se atrevió a buscar, construir y defender un camino distinto al capitalismo (al menos rebelarse por la posibilidad de realizar esto), ése no es que haya desaparecido en la vida económica del país, pero las medidas tomadas desde que Hugo Chávez llegó a la presidencia nacional han edificado la participación popular, creando un poder en comunidades, pueblos, barrios, que le han ido arrebatando espacios de conducción económica a los mismos oligarcas.

Que las sanciones económicas han deteriorado el nivel y calidad de vida de una parte de la población, que las traiciones, chaquetazos y fallas cometidas en el camino andado han contribuido también, que existe una parte de la población ligadas a la oligarquía por economía o porque son reaccionarios opuesta a la rebelión chavista desde el inicio, que hay un desgaste en varios aspectos de esta lucha y otro tanto es lo que nos han hecho creer con un mar de calumnias sobre ella, resultan algunas de las razones imbricadas en las recién elecciones.

Lo que ahora resulta es que varios, de los que ideólogos reaccionarios han dado en llamar gobiernos progresistas, se sumen a la campaña desatada desde dentro y fuera de Venezuela por el imperialismo, para afirmar lo mismo que dice la agencia colonial denominada OEA. Previo a las elecciones presidenciales, Maduro afirmó que de no ganar él, correría un río de sangre (algo poco más o menos, si recordar lo que uno lee no juega chueco). Cualquiera entendió lo que quiso entender y no lo que dijo en el contexto que lo dijo.

La derecha recalcitrante, los fascistas encabezados por la sicaria Corina Machado y otros personajes de ese pelo, han buscado llevar a cabo golpes de Estado, derrocar al gobierno de Hugo Chávez (primero) y de Nicolás Maduro (después). Aunque en ocasiones algo avanzaron (recordemos el golpe de 2002 y las barricadas de insurrección fascista años después), no han podido ser contundentes porque la mayoría de los venezolanos no lo ha permitido.

Y en esto los titerillos, vendepatrias, sicarios, fascistas, derechosos, timoratos y otros más han hecho su parte para facilitar, coadyuvar, sumarse, financiar, obtener beneficios de las medidas imperialistas para derrocar, obstruir, sabotear, desmoralizar, confundir, cansar la lucha que con sus errores y defectos, como cualquier proceso de transformación que los pueblos realizan para elegir su propio destino, han llevado a cabo la mayoría de los venezolanos.

No todos están de acuerdo con lo hecho, unos porque no les conviene, otros porque no los satisface y otros más porque no les interesa. Pero el camino a seguir es un asunto que sólo el pueblo venezolano debe decidir. Cómo hace esto. En general, a través de elegir. Al emplear esta manera para decidir por ejemplo la designación de una autoridad, no es que se esté en democracia.

En el caso de Venezuela, se ha llevado a cabo a lo largo del siglo 21 un proceso de participación de diferentes sectores sociales, en distintos lugares y territorios, usando diversas vías para ir creando poderes populares que enraícen conquistas y luchas. Si bien el proceso puede tener deficiencias como ha sucedido en otros lugares, circunstancias y con procesos donde los pueblos deciden lo que van a realizar, eso no implica la ausencia de discusión al respecto, pero no el descalificar de inmediato porque no suceda lo que nos gustaría que ocurriera.

Luchar por acabar con el capitalismo, llevar a cabo una transformación para liberar a un pueblo del dominio imperialista, construir una sociedad y economía distintas al capitalismo, no se ejecuta de un día para otro. Ni siquiera hacer una redistribución indispensable de recursos para mitigar las diferencias sociales exacerbadas y fincadas en la explotación social por la clase de los capitalistas hacia los trabajadores, a base del saqueo, robo y expoliación de los productos de su trabajo, se alcanza en unos cuantos años. Ahí está el caso de México.

Maduro apenas había dicho lo indicado, y alguien como Lula da Silva ya se estaba sumando a tocar la campana de inicio de la campaña de descalificación de los resultados electorales, sin que se hubieran realizado los comicios. Y todo por garantizar la transparencia, el respeto de la voluntad popular y unas elecciones libres. Como si en más de 2 décadas Hugo Chávez primero y luego Nicolás Maduro, o más bien el pueblo venezolano que está llevando a cabo la transformación de su país, hicieran fraude cada que se realicen elecciones.

Los procesos electorales en Venezuela han sido en estos años los más visitados, revisados, observados, auditados y no se ha logrado hasta ahora demostrar la existencia del llamado fraude. Y que conste, sólo se trata de elecciones, porque la democracia es un proceso mucho más complicado de registrar, aunque para la población que del diario la práctica puede ser un baluarte refrendado del diario.

Lula mismo padeció cárcel y un intento de golpe de Estado por la oligarquía brasileña que no aceptó continuara un proceso redistributivo del ingreso, porque el periodo que encabezó Lula y Dilma Rousseff (quien sí recibió golpe de Estado, llamado pomposamente destitución) fue eso y no mucho más, porque no tuvieron tiempo, no pudieron o no los dejaron. Si él padeció lo que es capaz de hacer la oligarquía y sus huestes fascistas de la mano del imperialismo, ¿acaso se le secó el cerebro para no entender lo expresado por Maduro?

Que no se espere si ganaban los vendepatrias en Venezuela llevar a cabo cacería de brujas, persecución y otras medidas de represión peores contra el pueblo y los chavistas, es el significado de lo expuesto por Maduro antes de realizarse las elecciones. Hasta un palurdo mequetrefe progresista de postín Gabriel Boric, también sin que se lo pidieran tocó la misma campana que el señor Lula. La misma que la golpista peruana Dina Boluarte tañe a rabiar gritando ¡Fraude! desde antes que se realizaran las elecciones.

Hasta el supremo gobierno que tenemos resultó menos insensato y no se sumó a la histeria por convicción, conveniencia, servilismo con que el llamado por los ideólogos de derecha como progresismo (o una parte) se alineó a la campaña desatada desde hace mucho por el imperialismo y sus personeros dentro y fuera de Venezuela.

De hecho, cada que un pueblo en cualquier lado chista algo, de inmediato se le echa encima toda la propaganda con que se le pueda aplacar por parte del imperialismo. En esto no sólo los dichos oficiales participan, sino incluso (suponemos en este caso) hasta quienes por ser buena onda y esperar indulgencia de los lacayos del imperialismo, y de este mismo, erran en atinarle al abrir la boca.

Si antes de que se efectuaran las elecciones en Venezuela ya se pedía transparencia, respeto al voto, elecciones democráticas, ¿acaso no es igual a lo que oímos en México previo a las elecciones recién en junio? Es la misma consigna. Hacernos pensar que cuando una opción distinta (y a veces hasta contrapuesta) a la que le conviene a las oligarquías apoyadas por el imperialismo,realiza elecciones, corre peligro la democracia, existe la posibilidad de cometer fraude, hay riesgo de que no se respete la voluntad popular.

Hasta caricaturistas psicotrópicos, columnistas infalibles y otros tantos bienaventurados de la decencia y el pundonor de lo exacto, se expresan en similar sentido. Que arda Venezuela (con golpe en marcha pacífica, según), y se acabe el mundo, el imperialismo buscará siempre y en todo momento derrotar, acabar, abortar cualquier rebelión por tibia, cívica y sin romper un vidrio en sus manifestaciones que chiste de algún modo. Cuantimás en el caso de un pueblo que busca escribir con dignidad tomar su destino con manos de revolución.

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