Por Edna Rodríguez Salas
A Coquis
Escribes palabras breves,
concisas, contundentes,
con una precisión que
no se puede contagiar,
porque no es espontánea,
sino que tiene que nacer
producto
de un largo proceso
de trabajo,
de esfuerzos,
de experiencias
y abstracciones,
eso brilla ante mi vista,
cuando normalmente
estamos acostumbrados
a los ruidos y a las cosas,
pero muy pocas veces
a las palabras conscientes,
abiertas y claras.
En una clave
es el
conocimiento
el que te guía
y te hace libre,
con la fuerza para emitir
una opinión sin especular,
a diferencia de los que afirman
categóricamente noséquécosas
sin entender de fondo
prácticamente nada,
la diferencia es que tú
sí estás preparado para atemperar
la economía desde un horizonte
filosófico y, desde la filosofía,
compartes tu poesía combativa,
de carácter idéntico a ti
solidario
con los expulsados y excluidos
del mundo
solidario
con los que levantan el puño
para que se reconozca su
existencia y su dignidad,
justo porque son el grito mudo
de una tierra de sombras,
desangrada y oprimida,
y tú, con el rock en el tallo espinal de tu cuerpo
eres el latido que conecta
todos esos fenómenos,
separados e inconexos,
para explicarlos y luego ofrecer
el panorama que indica el horizonte,
así nos entregas el mundo
así lo devuelves,
con palabras breves,
concisas y contundentes,
siempre anunciadas a secas
y sin alardes,
sin busca de fama
desde la austeridad de los nobles,
con la autoridad de la humildad
pero, sobre todo,
sin la lealtad
a dioses y a leyes
libre de sedimentos ideológicos
que condicionan y limitan la conciencia
en tiempos difíciles para la crítica.





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